(Por redacción País Productivo) La Nueva Vicentin va tomando forma y desde lo institucional se están dando las cosas para que la empresa empiece a funcionar.

En las últimas horas, el titular del Juzgado Civil y Comercial de Segunda Nominación de Reconquista, Fabián Lorenzini, decidió traspasar el total de las acciones de Vicentin al Grupo Grassi, ganador del cramdown y nuevo dueño de la cerealera.

Según consta en el fallo conocido ayer a última hora, todos los activos de la ahora antigua Vicentin SAIC son propiedad de la Nueva Vicentin Argentina, que estará dirigida por Mariano Grassi como presidente, Leandro Salvatierra como vicepresidente y Hugo Grassi como director.

En este sentido, desde el Grupo Grassi marcaron que “se cumple de esta manera un paso formal muy significativo que marca el nacimiento de la Nueva Vicentin Argentina, que se construirá a partir de las raíces de una historia industrial sin precedentes, del compromiso y la capacidad de su gente, la que fue capaz de mantener en tiempos tan difíciles el funcionamiento y la operatividad de la compañía y del impulso de un grupo empresario con una integración al 100% de capitales argentinos”.

“Sobre esa base aspiramos que NV Argentina sea una gran protagonista del sector agroindustrial y que potencie a toda la cadena agroexportadora con una visión asociativa que impulse y ponga en valor a cada eslabón de esa cadena”, concluyó el escrito.

Con este último acto de la Justicia y con el Grupo Grassi tomando de manera definitiva las riendas de Vicentin, se acaba una de las historias más atrapantes de la agroindustria argentina de los últimos años.

Fue un proceso histórico que llevó seis años, y en los cuales se dieron una cantidad de sucesos que quedarán en la memoria de los argentinos: desde el intento de expropiación de la cerealera por parte del gobierno de Alberto Fernández, hasta la intervención de la Justicia a la empresa tras constatar la imposibilidad de que el directorio de Vicentin contara con la posibilidad de poder revertir la endeble situación de la firma, amén de que fue desplazado y todos sus ejecutivos procesados por fraude.

La historia de Vicentin comenzó en la década de 1920 en la localidad santafesina de Avellaneda con un negocio de acopio y ramos generales, que con los años fue adquiriendo escala y terminó convirtiéndose por un lado en una de las principales empresas del país en el procesamiento de algodón y fabricación de hilados y, por el otro, en integrar el top five de las principales exportadoras de granos y derivados.

No obstante, en diciembre de 2018 la empresa comunicó que había entrado en una situación de “estrés financiero”, una manera elegante de decir “default”.

En ese momento, se calculaba que el monto adeudado alcanzaba los US$ 1.300 millones, de los cuales US$ 800 millones eran con acreedores granarios y US$ 500 millones con entidades financieras, entre ellas el Banco Nación, al cual se le debía US$ 300 millones en créditos. Después, se constató que la deuda total escalaba a los US$ 1.500 millones, convirtiéndose así en el default más importante de la historia argentina.

En el interín, Vicentin recurrió para mantenerse a flote a trabajos a fasón. En lo que se refiere al concurso, los directivos de la cerealera presentaron una serie de planes de pago, que, según la empresa, contaban con las adhesiones necesarias para ser homologados, pero Lorenzini y la Justicia santafesina una y otra vez los rechazaron, siendo protagonista de esto su actual dueño, Grassi, que impugnó cada uno de los intentos de la compañía de obtener la homologación.

Ahora nace una nueva empresa: Nueva Vicentin Argentina, que será comandada por Grassi SA y operada por Cargill. A su cargo, tendrán 1.000 empleados, pero la realidad es que deberán hacerse cargo de una deuda inédita para este país y tendrán el gran desafío de reinsertar a la compañía de nuevo en el plano exportador. Será una tarea ardua, después de que los antiguos dueños de Vicentin defraudaron a toda la cadena de granos.