(Por redacción País Productivo) La actual campaña de trigo pasará a la historia por sus extraordinarios rines y un volumen totalmente impensado y muy por encima de los récords previos que se registraron en el cultivo. Pero esta «supercosecha» no tendrán su correlato en el ingreso de divisas.

Según un informe de la Fundación Mediterránea – Ieral, la producción rondaría las 26,8 millones de toneladas – otras estimaciones privadas hablan de que se ubicaría entre las 27,1 y 27,7 millones de toneladas, de las cuales 17,5 millones de toneladas tendrían como destino la exportación, un volumen también inédito.

Ahora bien, los precios internacionales del trigo no están atravesando su mejor momento y el valor FOB argentino – esto es, el precio de la mercadería de nuestro país puesta arriba de un barco – tampoco.

De hecho, Argentina en este momento es el proveedor más barato del mundo, con la tonelada valuada en US$ 200, cuestión que está motorizando grandes volúmenes de compra.

Así, desde Ieral estiman que estas 17,5 millones de toneladas dejarían un ingreso de divisas de US$ 3.500 millones aproximadamente, lo que implica un 17% más que la campaña pasada a pesar de que el volumen despachado será un 37% mayor, lo que habla a las claras de que el precio no está pasando su mejor momento.

Bajo este panorama, el ingreso de divisas de la presente campaña sería el cuarto mejor de la historia, por debajo de los US$ 4.700 millones de 2021/22; de los US$ 4.100 millones de la 2010/11; de los US$ 3.800 millones de la 2007/08; y de los US$ 3.700 millones de la 2020/21.

De hecho, Ieral hace una interesante lectura inversa de la situación: “En 2025/26 el precio medio de las exportaciones de trigo constituiría el tercer peor registro en lo que va del siglo (casi empatado con 2004/05, solo algo mejor que en 2000/01) y guardaría una brecha negativa de más del 30% con respecto a su promedio histórico (US$ 201 versus US$ 295 por tonelada, respectivamente)”.