(Por redacción País Productivo) La Justicia santafesina declaró hoy la quiebra de SanCor Cooperativas Unidas Limitada y abrió una nueva etapa para una de las firmas históricas de la industria láctea argentina.

La decisión judicial, adoptada tras el pedido formulado por la propia cooperativa, descarta la posibilidad de aplicar un mecanismo de rescate y orienta el proceso hacia la liquidación ordenada de activos.

El fallo del juez Marcelo Gelcich marca un punto de inflexión porque rechaza expresamente el procedimiento de “cramdown” o salvataje previsto en la Ley de Concursos y Quiebras. Con esa definición, se cierra la alternativa de que terceros presenten propuestas para asumir el control societario y se encamina el expediente hacia la venta de bienes bajo supervisión judicial.

Uno de los ejes de la resolución es la continuidad de la sindicatura, que seguirá interviniendo en la administración del proceso. Los síndicos deberán avanzar con rapidez en medidas operativas, informes patrimoniales y decisiones vinculadas al destino productivo de las plantas, bajo control del juzgado.

El fallo también contempla la continuidad transitoria de aquellos establecimientos que aún mantengan actividad y contratos vigentes. La decisión busca preservar valor económico mientras se organiza la realización de activos, evitando una paralización inmediata que deteriore el patrimonio.

Para eso, la Justicia fijó un plazo de cinco días para que la sindicatura y la coadministración definan, con criterios técnicos, qué unidades productivas seguirán operando y cuáles quedarán bajo conservación. Ese relevamiento es considerado clave para la etapa que se abre.

La continuidad productiva, sin embargo, tiene un carácter limitado. La resolución aclara que cesará cuando se concrete la venta de activos, salvo que los eventuales compradores resuelvan mantener operaciones o absorber contratos existentes.

En materia laboral, el fallo incorpora una definición central para trabajadores y gremios: los salarios que se generen en esta etapa tendrán tratamiento prioritario como gastos del concurso. Ese criterio apunta a sostener la operatoria mientras dure la transición judicial.

La decisión llega luego de que el expediente consolidara un diagnóstico de insolvencia irreversible. En el proceso se verificaron miles de acreencias y se expuso una estructura financiera inviable, con deudas millonarias en moneda local y extranjera, además de atrasos salariales prolongados.

El pronunciamiento judicial se produjo dentro del concurso preventivo iniciado en febrero de este año, que ya había dejado en evidencia la imposibilidad de recomponer la situación patrimonial de la cooperativa. El propio pedido de quiebra terminó acelerando una definición que en el sector muchos daban por inevitable.

Fuentes ligadas a la industria interpretan que la exclusión del salvataje podría abrir interés por activos puntuales, especialmente plantas o negocios específicos. Bajo esa mirada, la quiebra podría derivar en una reconfiguración productiva más que en un cierre definitivo de la marca.

El caso impacta por el peso histórico de SanCor. Nacida en 1938 y convertida durante décadas en símbolo del cooperativismo agroindustrial, llegó a liderar la producción láctea nacional y fue una referencia del mercado interno y las exportaciones.

Pero su deterioro se profundizó en las últimas dos décadas. Pérdida de escala, caída en participación de mercado, problemas financieros recurrentes y sucesivos intentos fallidos de reestructuración fueron erosionando su posición.

En sus años de mayor expansión procesaba millones de litros diarios; hoy opera con volúmenes muy inferiores y una estructura reducida a seis plantas con actividad dispar. Esa retracción reflejó una crisis de largo arrastre que nunca logró revertirse.

A ese cuadro se sumaron conflictos sindicales, interrupciones productivas y meses de salarios impagos, factores que agravaron la fragilidad operativa y precipitaron el escenario concursal primero y la quiebra después.

Otro frente que incidió en la crisis fue el histórico conflicto por acreencias impagas vinculadas a negocios con Venezuela. La falta de recuperación de esos fondos fue señalada durante años como uno de los factores que debilitó la caja de la cooperativa.

Desde el sindicato Atilra sostuvieron que la quiebra no necesariamente implica el final de la marca, sino una instancia desde la cual podrían reactivarse activos productivos bajo otra estructura. Esa expectativa aparece ligada a eventuales compradores o procesos de reconversión.

El fallo, en ese sentido, no sólo dispone la quiebra, sino que diseña una hoja de ruta: continuidad limitada, preservación de plantas, protección relativa de créditos laborales y preparación para una futura venta de activos. Ese es el núcleo operativo de la resolución.

Con esta decisión, SanCor entra formalmente en una etapa de liquidación controlada, mientras el mercado observa si de la fragmentación de su estructura pueden surgir nuevos actores dispuestos a tomar parte de un emblema histórico de la lechería argentina.