(Por redacción País Productivo) La industria automotriz cerró 2025 con un balance marcado por la fuerte recuperación comercial y un desempeño industrial más moderado, indicó la Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa).

En el acumulado del año, las terminales fabricaron 490.876 vehículos, un 3,1% menos que las 506.571 unidades producidas en 2024, mientras que las ventas mayoristas alcanzaron las 586.625 unidades, con un crecimiento del 42,6% interanual que posicionó al sector entre los de mejor desempeño de la economía.

El contraste entre producción y ventas fue una de las principales características del año. La mejora del mercado interno permitió sostener un alto nivel de entregas a la red de concesionarios, aun cuando la actividad fabril no logró acompañar plenamente ese ritmo a lo largo de los doce meses.

“El balance del 2025 es mixto. Por un lado, el sector mostró un desempeño muy superior al promedio de la industria manufacturera, con un crecimiento en ventas mayoristas (+42,6%) y minoristas (patentamientos) cercano al 50% interanual”, explicó Rodrigo Pérez Graziano, presidente de Adefa, al analizar el cierre estadístico del año.

Según el directivo, el repunte del mercado se apoyó en varios factores. “El crecimiento de la economía, sumado a la normalización de la oferta y la mejora del acceso al crédito explican buena parte de esa recuperación que registró el mercado”, señaló, al destacar el rol del financiamiento y la mayor disponibilidad de unidades.

No obstante, Pérez Graziano advirtió que la evolución industrial quedó por debajo de las expectativas iniciales. “Ese dinamismo que se dio en lo comercial no se sostuvo en lo industrial como habíamos previsto en el inicio del año”, indicó, y atribuyó esa situación a los procesos de cambio y transformación en las líneas de producción para el lanzamiento de nuevos modelos.

En este contexto, el presidente de Adefa remarcó que el principal desafío hacia adelante pasa por la competitividad. “Teniendo en cuenta el perfil netamente exportador del sector, el gran desafío que tenemos por delante es la mejora de la competitividad exportadora”, afirmó, y planteó la necesidad de avanzar en una agenda común con los distintos niveles de gobierno.

La reducción de la carga impositiva que se exporta en cada vehículo aparece como uno de los ejes centrales de esa agenda, especialmente frente a países competidores que colocan sus productos en el exterior sin impuestos. Para el sector, ese factor resulta clave para recuperar volumen y presencia en los mercados externos.

Con una mirada a futuro, Pérez Graziano sostuvo que la industria automotriz tiene condiciones para retomar el crecimiento productivo. “La industria automotriz tiene todo para volver a crecer en producción y exportaciones, generar más empleo y aportar más recaudación y divisas”, afirmó, y concluyó que la previsibilidad y la continuidad de las inversiones serán determinantes para que el buen desempeño comercial de 2025 se traduzca en un crecimiento sustentable.