(Por redacción País Productivo) La actividad metalúrgica registró en marzo una caída interanual del 4,1% y operó con una utilización de capacidad instalada de apenas 41,8%, mientras el empleo retrocedió 2,6% en el mismo período, consolidando un arranque de año marcado por la contracción.

El desempeño del tercer mes del año dejó en evidencia la persistencia de un escenario recesivo para el sector, a pesar de una mejora mensual del 1,5% respecto de febrero. Esa suba, sin embargo, no alcanza para revertir la tendencia negativa que domina desde comienzos de 2026.

En el acumulado del primer trimestre, la producción metalúrgica exhibe una baja del 6,9%, reflejando un contexto de demanda debilitada y bajo dinamismo industrial. El dato confirma que la recuperación aún no logra consolidarse.

Uno de los indicadores más preocupantes sigue siendo el nivel de uso de la capacidad instalada, que cayó 5,3 puntos porcentuales frente a marzo del año pasado. Con menos de la mitad de su potencial en funcionamiento, el sector enfrenta serias dificultades operativas.

Este nivel de ociosidad implica que más del 58% de la capacidad productiva permanece sin utilizar, lo que repercute directamente en los costos, la rentabilidad y las decisiones de inversión de las კომპანი́as.

A nivel sectorial, la mayoría de los rubros metalúrgicos mostró variaciones negativas durante marzo, confirmando un deterioro generalizado en la actividad.

Entre las caídas más pronunciadas se destacaron Otros Productos de Metal, con un descenso del 6,7%, seguido por Bienes de Capital, que retrocedió 6,6%, y Equipamiento Médico, con una baja del 6,5%.

También registraron retrocesos significativos el segmento de Equipo Eléctrico, que cayó 5,8%, y la Fundición, con una contracción del 3,2%, en línea con la menor demanda industrial.

La baja en bienes de capital genera especial preocupación, ya que se trata de un rubro estrechamente vinculado a la inversión productiva y al crecimiento económico de mediano plazo.

En contraste, algunos sectores lograron mostrar resultados positivos, aunque de forma moderada. Autopartes creció 2,1%, mientras que Carrocerías y Remolques avanzó 2,0%.

Por su parte, Maquinaria Agrícola registró una suba del 1,8%, impulsada por demandas específicas y una base de comparación más baja respecto del año anterior.

El mercado laboral también evidenció señales de deterioro. En marzo, el empleo cayó 0,4% frente a febrero, profundizando una tendencia descendente que ya suma varios meses consecutivos.

En términos interanuales, la ocupación en el sector se redujo 2,6%, lo que refleja el traslado de la menor actividad hacia las plantillas laborales, especialmente en pequeñas y medianas empresas.

A nivel geográfico, las principales provincias industriales registraron caídas. Buenos Aires lideró los descensos con una baja del 5,6%, seguida por Córdoba con 3,1% y Entre Ríos con 1,7%.

Santa Fe y Mendoza también mostraron retrocesos, aunque más moderados, de 0,3% y 0,7% respectivamente, completando un panorama de contracción generalizada en los principales polos productivos.

Desde el sector advierten que la combinación de baja demanda, altos niveles de capacidad ociosa y caída del empleo configura un escenario complejo, con escasas señales de recuperación en el corto plazo y crecientes riesgos para la sostenibilidad de la actividad.