(Por redacción País Productivo) Granja Tres Arroyos paralizó desde este lunes y “hasta nuevo aviso” las operaciones de su histórica planta de Capitán Sarmiento, en la provincia de Buenos Aires, en una medida que tomó por sorpresa a los trabajadores y profundiza la crisis que atraviesa la compañía.

La instalación emplea a unas 900 personas y, por el momento, no existe una fecha definida para el regreso de la actividad.

La decisión fue comunicada mediante una notificación interna en la que la empresa indicó que las tareas quedaban suspendidas “hasta nuevo aviso a partir del 31 de agosto de 2026”. El personal recibió además la indicación de no concurrir al establecimiento, excepto en aquellos casos en los que sea convocado expresamente por un encargado o supervisor.

Según explicó la compañía, la interrupción responde a “la falta de suministro eléctrico” y a otras dificultades operativas y productivas vinculadas con circunstancias de fuerza mayor. La falta de precisiones sobre cuándo podría retomarse la producción generó preocupación entre los empleados de la planta bonaerense.

El escenario se volvió todavía más complejo luego de que trabajadores detectaran que parte de los equipos que pertenecían a empresas externas ya no se encontraba dentro del establecimiento. Entre los elementos retirados aparecen zorras, máquinas para el armado de cajas y otras herramientas utilizadas durante el proceso productivo.

A esto se sumó el retiro de pertenencias de integrantes del directorio de las oficinas y depósitos de la planta, de acuerdo con fuentes citadas en la información publicada por Ámbito. “Hoy la gente se desayunó con eso. Estamos sin suministro eléctrico por lo que no podemos trabajar”, señaló una fuente vinculada a los trabajadores.

La incertidumbre también está relacionada con la situación laboral. Los empleados manifestaron preocupación por la continuidad de sus puestos y por la posibilidad de que, ante una eventual desvinculación, la empresa tenga dificultades para afrontar las indemnizaciones correspondientes. La compañía, por ahora, comunicó una suspensión de las tareas y no un cierre definitivo.

La paralización de Capitán Sarmiento se suma a una sucesión de problemas en otras instalaciones de Granja Tres Arroyos. La situación comenzó a agravarse a fines de 2024, cuando la empresa solicitó ante la Secretaría de Trabajo la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis, en medio del deterioro de sus condiciones operativas y financieras.

Desde entonces, la compañía cerró la planta de Tristán Suárez, donde se desvinculó a 200 trabajadores sobre una dotación de 270, y anunció el cierre definitivo de Becar, en Concepción del Uruguay. También se produjeron interrupciones en Avex, en Río Cuarto, donde una parada anunciada inicialmente por dos semanas terminó extendiéndose durante un mes y afectó a 350 trabajadores.

Durante agosto, la crisis se trasladó además a otras plantas: Pinazo, en Pilar, suspendió a todo su personal; Wade II, en Esteban Echeverría, atravesó conflictos salariales y bloqueos; Wade I, en Ezeiza, redujo fuertemente su nivel de actividad; y La China, en Concepción del Uruguay, permanece cerrada desde fines de mayo. A mediados de agosto, además, la empresa desvinculó a 250 trabajadores de una planta entrerriana.

En paralelo con las dificultades productivas y laborales, Granja Tres Arroyos negocia con sus acreedores la reestructuración de una deuda de US$350,9 millones. El esquema contempla quitas de hasta 75% del capital, plazos de pago de hasta siete años y la venta de al menos cinco activos considerados no estratégicos, mientras la paralización de Capitán Sarmiento agrega un nuevo foco de incertidumbre sobre la continuidad de la operación y el empleo.