(Por redacción País Productivo) La industria manufacturera atraviesa un inicio de año con niveles de actividad que reflejan una fuerte subutilización de su capacidad productiva, en un contexto marcado por debilidad de la demanda y mayores presiones competitivas externas.

De acuerdo con los últimos datos oficiales, en febrero las fábricas operaron al 54,6% de su capacidad instalada, lo que representa una caída de cuatro puntos porcentuales en comparación con el mismo mes del año anterior.

El desempeño del segundo mes del año consolida una tendencia contractiva que se evidencia al analizar el primer bimestre en conjunto, donde el promedio de utilización se ubicó en 54,1%.

Este registro implica un retroceso de 2,7 puntos porcentuales frente al nivel alcanzado en igual período de 2025, cuando el indicador había llegado al 56,8%.

La comparación histórica refuerza la magnitud del deterioro: para encontrar un nivel más bajo hay que remontarse a 2002, en plena crisis económica, cuando la industria operaba al 49,6% de su potencial.

Entre los sectores más afectados, la metalmecánica mostró uno de los desempeños más débiles, con una utilización del 33,9%, muy por debajo del 44% registrado un año atrás.

La caída en este rubro estuvo asociada principalmente a la menor producción de maquinaria agrícola y de electrodomésticos, dos segmentos sensibles a la evolución del consumo y la inversión.

La industria automotriz también evidenció un fuerte retroceso, al operar apenas al 38,9% de su capacidad, lo que implicó un descenso cercano a los 16 puntos porcentuales en términos interanuales.

Otro de los sectores con impacto negativo fue el de las industrias metálicas básicas, afectado por una contracción del 14% en la producción de acero respecto del año previo.

A pesar del panorama general adverso, algunos bloques lograron ubicarse por encima del promedio industrial, encabezados por la refinación de petróleo, que alcanzó un elevado 88,9% de utilización.

También superaron el nivel general los sectores de papel y cartón (65,9%), sustancias y productos químicos (64,4%), y alimentos y bebidas (58,6%).

En contraste, varios rubros quedaron por debajo del promedio, entre ellos la edición e impresión (54,4%), el tabaco (49,5%) y los minerales no metálicos (49%).

Más rezagados aún se ubicaron los textiles (39,9%), el caucho y plástico (38,7%) y nuevamente la metalmecánica, que cerró la lista con el menor nivel de uso de capacidad instalada.

Desde el punto de vista empresarial, la principal restricción continúa siendo la debilidad del mercado interno: el 51,9% de las firmas identifica la insuficiencia de la demanda como el principal obstáculo para aumentar la producción.

Sin embargo, en los últimos meses comenzó a ganar peso otro factor: la competencia de productos importados, señalada por el 11,8% de los industriales como la principal preocupación, en un contexto de mayor apertura comercial que presiona sobre la actividad local.