(Por redacción País Productivo) El sector yerbatero está viviendo una de las peores crisis de la historia, con impacto central en el eslabón productivo por los bajos precios, pero que también se empezó a sentir en la industria.
Al mismo tiempo que se está llevando a cabo un “reseteo” del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), despojándolo del grueso de sus funciones originales e impidiéndole cualquier intervención en el mercado —que es para lo que fue creado—, el sector está pasando un penoso momento desde que asumió Javier Milei la Presidencia de la Nación.
Pero no solo los productores la están pasando mal, sino que ahora es la industria la que está empezando a sentir las consecuencias de las decisiones oficiales y de la caída del consumo.
En las últimas horas se conocieron dos noticias preocupantes: las cooperativas La Hoja y Andresito están atravesando una delicada situación financiera, con cheques rechazados por falta de fondos y con la imposibilidad de realizar pagos a sus proveedores, generando quebrantos en la cadena.
Según informó el portal Bichos de Campo, la cooperativa La Hoja, una de las históricas del sector yerbatero misionero, acumula más de 1.200 millones de pesos en 398 cheques rechazados.
Esto ya generó una fuerte preocupación en los productores de la zona, ya que La Hoja tiene una amplia presencia en la provincia y, de no poder resolver sus deudas, podría infringir un duro golpe a todo el sector.
Pero para empeorar las cosas, en las últimas horas otra cooperativa histórica, como lo es Andresito, anunció que suspende el pago a sus socios por la crisis que está atravesando.
“La Cooperativa de Andresito se dirige a ustedes para informarles que, debido a la situación económica actual, la cooperativa se encuentra en una posición financiera compleja”, señaló en una breve carta y agregó: “Lamentablemente no se podrán efectuar pagos hasta nuevo aviso”.
Así, dos industrias emblemáticas del sector comenzaron a mostrar señales inconfundibles de que no solo los productores la están pasando mal, sino que la industria está empezando a crujir por culpa, en gran parte, de las políticas gubernamentales hacia el sector.
