(Por redacción País Productivo) La fábrica de pisos cerámicos Ilva, ubicada en el Parque Industrial de Pilar, cerró sus puertas luego de enfrentar una fuerte caída en el consumo, el aumento de los costos productivos y una creciente competencia por la apertura de importaciones.

La medida dejó sin trabajo a más de 300 empleados y desató un conflicto laboral que, a pesar de las instancias oficiales de conciliación, aún no encuentra solución.

La empresa formalizó el cese definitivo de sus operaciones en la planta y el despido total de su personal permanente, lo que generó fuertes críticas por parte de los gremios ceramistas.

Según denuncias sindicales, Ilva intentó impulsar retiros voluntarios por debajo de los montos establecidos por ley, lo que fue calificado como un “despido masivo sin diálogo”. A pesar de la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo bonaerense, que vence este jueves, las negociaciones no han mostrado avances significativos.

Este miércoles, trabajadores despedidos bloquearon el acceso al Parque Industrial de Pilar sobre la ruta 8, a la altura del kilómetro 60, en señal de protesta. La medida de fuerza generó tensión en la zona e incluso derivó en denuncias por parte de empresarios locales, que reclamaron una pronta solución al conflicto para evitar mayores perjuicios económicos en la región.

En medio del conflicto, el gobernador bonaerense Axel Kicillof y el intendente de Pilar, Federico Achával, visitaron la planta y se reunieron con los trabajadores. Allí, el mandatario expresó su respaldo al reclamo: “Estamos del lado de los trabajadores y vamos a defender cada puesto de trabajo”, afirmó, comprometiéndose a acompañar las gestiones para destrabar la situación.

Desde la Federación Obrera Ceramista de la República Argentina (FOCRA), se iniciaron contactos con la Unión Industrial Argentina (UIA) para buscar una instancia de negociación que permita revertir el cierre. En un comunicado oficial, la entidad sindical sostuvo que “no se puede aceptar el cierre de una planta clave como Ilva ni dejar a más de 300 familias en la calle”.

El gobierno bonaerense advirtió que la empresa intenta ampararse en el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que habilita a pagar el 50% de la indemnización en situaciones de crisis económica. Sin embargo, aseguraron que Ilva ni siquiera cumplió con esos requisitos, lo que ha profundizado el malestar entre los trabajadores, cuyo reclamo central es el cobro total de las indemnizaciones correspondientes.

El caso Ilva no es aislado: según datos del sector, las ventas de cerámicos cayeron entre 25% y 30% en el último año, mientras las importaciones presionan los precios a la baja. Frente a este escenario, gremios y trabajadores solicitaron que se declare la emergencia laboral en Pilar para evitar que se multipliquen los cierres en otras fábricas del rubro cerámico.