(Por redacción País Productivo) Bajo el argumento de que los programas de promoción y consolidación ganaderos «fragmentan al agro», el Gobierno nacional decidió eliminar planes para impulsar la producción ovina, caprina, de llamas, de búfalos de agua y de bovinos en zonas áridas y semiáridas.

A través del Decreto 408/2025, el Poder Ejecutivo decidió finalizar el Régimen para la Promoción, Desarrollo y Consolidación de la Ganadería Ovina y de Llamas; el Programa de Promoción y Producción del Gusano de Seda; el Régimen para la Recuperación, Fomento y Desarrollo de la Actividad Caprina; el Régimen de Promoción de la Ganadería Bovina en Zonas Áridas y Semiáridas; y el Programa para el Fomento y Desarrollo de la Producción de Búfalos de Agua.

Al mismo tiempo, dio de baja el Registro Nacional de Sericicultura, la Comisión Asesora Técnica del Régimen para la Promoción, Desarrollo y Consolidación de la Ganadería Ovina y de Llamas, la Comisión Asesora Técnica del Régimen para la Recuperación, Fomento y Desarrollo de la Actividad Caprina y el Consejo Federal Bubalino.

Dichos programas se financiaban con aportes reintegrables o no reintegrables, cuestión que el Gobierno decidió discontinuar, ya que no los considera «propicios, ni tampoco eficientes» y que, en cambio, «se busca generar líneas de crédito y financiamiento desde el sector privado y no recurrir a esquemas de subsidios públicos».

«Se hace necesario avanzar hacia esquemas de fomento más integrales, flexibles y orientados a resultados», explicaron desde la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, cartera que manejaba dichos programas, al mismo tiempo que afirmaron que los objetivos de dichos planes no consiguieron sus objetivos.

«La promoción del desarrollo productivo no puede basarse indefinidamente en mecanismos de subsidio o transferencia directa, sino que debe orientarse hacia la generación de condiciones estructurales que permitan a los sectores crecer de forma sostenible, con mayor autonomía y capacidad de competir en el mercado», sostuvieron desde Agricultura.

Así, la cartera nacional remarcaron que «la vigencia simultánea de regímenes específicos por especie animal -como los destinados a la ganadería ovina, caprina bovina y/o bubalina-, contribuyó a una fragmentación innecesaria de la política agropecuaria. Este abordaje disperso dificultó la construcción de una estrategia ganadera con visión integral y limitó la generación de sinergias entre sectores productivos complementarios».