(Por redacción País Productivo) La actividad industrial se hundió un 8,7% interanual en febrero, con algunos sectores desplomándose más del 30%, profundizándose una tendencia contractiva que ya se extiende por varios meses, según datos oficiales difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

El sector manufacturero registró su octava caída consecutiva en la comparación interanual, consolidando un escenario de deterioro generalizado en gran parte de la industria.

En términos concretos, el índice de producción industrial manufacturero (IPI) mostró en febrero de 2026 una baja de 8,7% respecto del mismo mes de 2025.

El acumulado del primer bimestre también evidenció un desempeño negativo, con una contracción del 6% frente a igual período del año anterior.

Si se observa la evolución mensual desestacionalizada, febrero presentó una caída del 4% respecto de enero, interrumpiendo el leve repunte que se había registrado a comienzos de año.

Ese rebote previo había sido del 3,1%, pero no logró consolidarse en un contexto de debilidad sostenida de la demanda.

En contraste, la serie tendencia-ciclo arrojó una variación positiva marginal de 0,2%, lo que sugiere cierta estabilización, aunque aún en niveles muy bajos.

Entre los sectores más golpeados se destacó el rubro de equipos y aparatos, con un desplome interanual de 24,6%.

La industria automotriz también mostró un desempeño crítico, con una caída cercana al 24%, reflejando una fuerte reducción en la producción.

El sector textil y de calzado no quedó al margen de la tendencia negativa y registró un retroceso del 22,6% en la comparación anual.

Por su parte, la fabricación de maquinaria evidenció una contracción del 20%, en línea con la menor inversión productiva.

Dentro de este segmento, la maquinaria agropecuaria fue particularmente afectada, con una caída interanual del 37,7%.

Esta baja estuvo vinculada a una menor producción y ventas de tractores, cosechadoras, sembradoras y otros equipos clave para el sector rural.

En el rubro de electrodomésticos, la producción descendió 38%, impulsada por la menor fabricación de heladeras y lavarropas.

Distintas fuentes del sector atribuyen este comportamiento a una mayor competencia de productos importados.

La industria automotriz, además, mostró una caída del 29,9% en la producción de vehículos, incluyendo automóviles, utilitarios y unidades de transporte.

Las ventas a concesionarios también reflejaron esta debilidad, con una baja del 45,9% en los vehículos de origen nacional.

A esto se sumó una reducción en las exportaciones, con caídas de 37,2% en automóviles y 24% en utilitarios.

Brasil, principal destino de exportación, registró una disminución del 25,7% en las compras, lo que impactó directamente en la producción local.

Otros sectores, como muebles y minerales no metálicos, también operaron en terreno negativo, con caídas de 12,3% y 10,1%, respectivamente.

Incluso el consumo básico se vio afectado: la producción de alimentos y bebidas retrocedió 7,2% en el período analizado.

La excepción fue la refinación de petróleo y productos químicos, que mostró un crecimiento moderado del 2,7%.

El índice general de producción volvió así a niveles similares a los observados durante la salida de la pandemia en 2020.

Esto implica que se borró gran parte del crecimiento acumulado entre 2021 y 2023, e incluso se perforaron niveles previos a 2019.

En el sector textil, la producción de tejidos cayó 47%, mientras que los hilados de algodón retrocedieron 30,7%.

Las empresas del rubro señalan una combinación de menor demanda interna y mayor presión de importaciones como factores clave.

En conjunto, los datos reflejan un panorama industrial complejo, marcado por la caída del consumo, la retracción de la inversión y un contexto externo poco favorable.