(Por redacción País Productivo) Cerca de 26.500 empresas dejaron de operar en la Argentina desde la llegada de Javier Milei a la Presidencia, de acuerdo con datos relevados hasta marzo de 2026.
El 98% de las firmas que desaparecieron corresponde a pequeñas y medianas empresas, mientras que la reducción del entramado productivo supera el 5% respecto del stock existente al inicio de la gestión.
La información surge de un informe publicado por Ámbito Financiero, que analizó la evolución de las empresas registradas durante los primeros 28 meses de la actual administración nacional y advirtió sobre una aceleración en la cantidad de cierres.
Según los datos recopilados, entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 dejaron de existir 26.448 compañías, una cifra que representa uno de los mayores retrocesos empresariales observados para un período similar desde que existen registros comparables.
La caída afectó principalmente al universo pyme, que concentró prácticamente la totalidad de las bajas registradas. Se trata de un segmento que tiene un peso determinante en la generación de empleo privado y en la actividad económica de las economías regionales.
El relevamiento muestra que la disminución del número de firmas se produjo en un contexto de fuerte reacomodamiento económico, marcado por la caída de la demanda interna, la retracción de la actividad en distintos sectores y mayores dificultades para acceder al financiamiento.
Entre los rubros más perjudicados aparecen la construcción, el transporte, los servicios inmobiliarios, las actividades profesionales y diversos segmentos industriales, que registraron una importante reducción en la cantidad de establecimientos en funcionamiento.
La contracción del tejido empresarial también tuvo impacto sobre el mercado laboral. La desaparición de miles de compañías estuvo acompañada por una disminución de puestos de trabajo registrados en distintas ramas de actividad.
Los especialistas destacan que el fenómeno no se distribuyó de manera uniforme en todo el territorio nacional. Algunas provincias mostraron pérdidas más pronunciadas debido a la fuerte dependencia de sectores que atravesaron una marcada desaceleración.
Otro aspecto que preocupa a los analistas es la persistencia de la tendencia. Durante buena parte del período analizado, la cantidad de empresas que dejaron de operar superó a la de nuevas firmas creadas, generando un saldo negativo acumulado.
Las entidades que representan a las pequeñas y medianas empresas vienen advirtiendo sobre las dificultades para sostener los niveles de actividad en un escenario de consumo debilitado y costos operativos elevados.
En paralelo, algunas actividades vinculadas a exportaciones y sectores específicos lograron mostrar un desempeño más favorable. Sin embargo, esos avances resultaron insuficientes para compensar la pérdida general de compañías registrada en la economía.
Los datos reflejan además una disminución significativa del stock empresarial total del país, que quedó por debajo de los niveles observados en años anteriores.
Para los expertos en desarrollo productivo, la desaparición de empresas implica consecuencias que van más allá de la coyuntura, ya que la recuperación de capacidades productivas y comerciales suele requerir largos períodos de inversión y consolidación.
La magnitud del retroceso cobra relevancia al compararse con otras etapas de crisis económica, dado que la reducción acumulada del número de firmas figura entre las más elevadas de las últimas décadas.
De esta manera, el cierre de casi 26.500 empresas desde el inicio de la gestión de Milei se convirtió en uno de los principales indicadores de la transformación que atravesó el sector productivo argentino, con las pymes como las grandes afectadas al concentrar el 98% de las bajas registradas.
