(Por redacción País Productivo) El resultado de la reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su par de China, Xi Jinping, tuvo el resultado que el mercado esperava escuchar: que el gigante asiático volvería a comprarle soja al país norteamericano.

Según anunció el secretario del Tesoro, Scott Bessent, China se comprometió a comprar 12 millones de toneladas a enero y adquirir 25 millones anuales hasta 2028.

A esto agregó que países del Sudeste Asiático sumarían compras por 19 millones de toneladas.

Si bien las 12 millones de tonelasas en cuatro meses es un volumen de consideración, los 25 millones de toneladas anuales no es un número extraordinario, sino que este tonelaje entra en el rango de compras anuales de China a Estados Unidos hasta que Trump decidió declarar la guerra comercial.

No obstante, el agro estadounidense espera esta noticia, ya que hasta ayer, China no había comprada una sola toneladas de la actual cosecha.

Si bien en el mercado esperan que esto se concrete y se mantienen firmes en el dicho de «ver para creer», los fondos especulativos decidieron tomar como ciertas las declaraciones de Bessent, lo que permitió que la soja pueda quebrar la barrera de los US$ 400 por tonelada en el mercado de Chicago.

En rigor, el contrato de noviembre ganó US$ 4,05 y cerró a US$ 400,97 la tonelada. Esto implica que desde el lunes, la soja sumó US$ 18,19 en su posición de referencia.

Impacto en Argentina

Ahora bien, ¿cómo impacta a Argentina que China vuelva a mirar a Estados Unidos como uno de sus principales proveedores de soja sin procesar?

Por más que comúnmente se cree que China es el principal destino del complejo sojero argentino, la realidad no es así.

Si bien China incrementó de manera sustancial la compra de poroto a Argentina durante la guerra comercial, superando ampliamente las 4/5 millones de toneladas que le solemos vender, estas compras fueron más por necesidad de stockeo ante la negativa de comprarle a Estados Unidos que a una decisión firme de tener en nuestro país un socio comercial de peso en este aspecto.

Es por eso que el director de RIA Consultores, Javier Preciado Patiño, sostuvo que «en un mercado que está muy bien ofertado de soja, este acuerdo le mejora la situación a los productores estadounidenses y muy probablemente se los va a empeorar, sobre todo a los brasileños, que tuvieron durante unos cuantos meses del año la posibilidad de venderle a China sin la competencia de Estados Unidos, alcanzando las 70 millones de toneladas».

«A la Argentina también va a sufrir un impacto negativo, pero, por otro lado, también nos puede beneficiar, ya que se volvería a los niveles normales de exportación del poroto y la industria volvería a tener disponibilidad de materia prima para procesar», concluyó.