(Por redacción País Productivo) Argentina, un país. Así podrían definirse las intenciones de los molinos nacionales de comenzar a importar trigo, tras haberse concretado una supercosecha récord de 28 millones de toneladas, un volumen impensado hasta por el mayor experto en el cultivo.
Esta extraordinaria producción podría haber generado una consecuente extraordinaria oferta. Pero la industria molinera sostiene que no, ya que el cereal que se podría conseguir no les conviene por temas de calidad, mientras que el que sí sería apto no está en el mercado. Yendo a un concepto más técnico, a la molinería le cuesta originar mercadería.
Argentina suele moler entre 6,5 y 7 millones de toneladas anuales para la producción de harina. Ese número suele ser inelástico, ya que, a pesar de tener abundancia de materia prima y una capacidad instalada para procesar hasta 14 millones de toneladas, el consumo interno se mantiene planchado, mientras que las exportaciones son muy pobres y no mueven la aguja.
Ahora bien, más allá de haber una voluminosa oferta del cereal, el que le sirve a la molinería (debe contener mínimamente un 12% de gluten en su composición para ser industrializable) escasea, y el que se consigue sale caro.
Por ejemplo, si el precio del trigo disponible mediocre (esto es, el cereal que se compra en el día) sale en promedio US$ 210 la tonelada, la molinería llega a pagar por lotes especiales con alto contenido proteico más de US$ 300, cuando no US$ 350.
Es por eso que ante esta situación de falta de oferta y altos valores la industria analiza seriamente comenzar a importar trigo.
Así lo aseguró el presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), Diego Cifarelli, en el marco del Congreso A Todo Trigo, que se llevó a cabo esta semana en Mar del Plata.
“Se nos dificulta originar trigo porque los tiempos del productor, que vende estratégicamente, y la industria, que compra a diario, no siempre se alinean. Los valores locales actuales cierran menos que los internacionales”, dijo Cifarelli.
El origen de la mercadería llama la atención: Paraguay, que según el dirigente empresario está produciendo cereal de buena calidad. “Es trigo con más de 28 de gluten. Acá no estamos recibiendo ofertas y la única oferta disponible ya se está pagando a valores de paridad con un producto importado, o incluso por encima de esa paridad. Por eso, si hay molinos que quieran importar lo van a hacer y, si no, otros seguirán comprando en el mercado interno. La molinería todavía tiene para originar más de 3 millones de toneladas de lo que resta de la campaña», amplió Cifarelli al diario La Nación.
No obstante, hay un desafío logístico por sortear: en dónde se puede descargar trigo, ya que en Argentina, al ser un exportador neto, no abundan los puertos en donde se pueda descargar el trigo. Mientras se resuelve ese problema, los molinos ya están tramitando ante el Senasa los permisos para comprar en el exterior.
“Lo que queremos mostrar es que esto no es un tema de ponerle un techo al precio del trigo ni nada por el estilo. Es una situación que debería ser natural y normal. Lamentablemente, en el trigo no es normal y no se la ve con esos ojos, pero nosotros queremos tomarlo así y queremos que también lo tomen de esa manera los productores y todos los que participamos de esta cadena. Pasa en el negocio de la soja, pasa en el negocio de la carne: si hay un mejor precio para importar determinado producto, bienvenido sea. Libre mercado absoluto”, completó Cifarelli.
