(Por redacción País Productivo) La soja registró la peor caída diaria en tres años en el mercado de Chicago, en una jornada marcada por la volatilidad y la reacción inmediata de los operadores ante señales provenientes del plano político internacional. El retroceso se destacó por su magnitud y por interrumpir una tendencia alcista reciente.

La debacle se produjo en un contexto de creciente incertidumbre respecto de la relación comercial entre Estados Unidos y China. Las expectativas de los inversores cambiaron de forma abrupta a lo largo del día.

El movimiento de precios estuvo vinculado a las dudas sobre la concreción de una reunión entre el presidente estadounidense Donald Trump y su par chino Xi Jinping, que estaba prevista para fines de marzo. La posibilidad de una postergación modificó las proyecciones del mercado.

Ante ese escenario, los contratos de soja registraron una caída del 6,1%, con un cierre en US$ 424,47 por tonelada. La magnitud del descenso se produjo luego de que el precio alcanzara niveles cercanos a máximos de casi dos años durante la semana anterior.

El impacto no se limitó a la oleaginosa. El maíz también mostró un comportamiento negativo, con una baja del 2,9% hasta los US$ 178,74 por tonelada. En paralelo, el trigo retrocedió un 2,8% y cerró en US$ 219,45 por tonelada.

Las variaciones en los precios se vincularon con declaraciones realizadas por Trump durante el fin de semana, en las que mencionó la posibilidad de aplazar el encuentro bilateral. El planteo se dio en medio de negociaciones más amplias entre ambas potencias.

El mercado interpretó que un eventual retraso en la reunión podría demorar avances en acuerdos comerciales. Analistas del sector señalaron que este tipo de situaciones suele generar incertidumbre y cambios en las decisiones de inversión.

Durante los días previos, la soja había mostrado un comportamiento alcista impulsado por expectativas de una mayor demanda por parte de China. Ese contexto favoreció subas que luego fueron revertidas en la última rueda.

A pesar de que funcionarios de ambos países mantuvieron conversaciones en París, calificadas como estables, los operadores optaron por ajustar posiciones. En ese marco, se registraron ventas que profundizaron la caída de los precios.

En paralelo, se sumaron factores vinculados a la competencia internacional. Brasil avanzaría en la flexibilización de requisitos de inspección para envíos de soja hacia China, lo que podría facilitar el ingreso del producto al principal importador global.

Otro elemento señalado por analistas fue el comportamiento del mercado financiero estadounidense. La mejora en las acciones habría desviado parte de los flujos de inversión, reduciendo el interés relativo por las materias primas agrícolas.

La combinación de estos factores configuró una jornada de alta volatilidad en Chicago, con movimientos significativos en los precios de los principales granos y un marcado ajuste en las expectativas del mercado.