(Por redacción País Productivo) Sumida en una profundísima crisis, con sus tres plantas paralizadas desde enero y un atraso salarial que ya lleva más de ocho meses, Lácteos Verónica finalmente se presentó esta semana en concurso preventivo de acreedores con un pasivo superior a $15.900 millones.
La compañía acumula además más de 2.900 cheques rechazados por $11.200 millones y registra una deuda bancaria de $4.745 millones.
La presentación fue realizada ante el Juzgado Nacional en lo Comercial N°17, Secretaría N°34, que deberá definir si corresponde abrir formalmente el proceso concursal. La decisión de recurrir a esta herramienta judicial se produjo luego de que se multiplicaran los reclamos de acreedores y los pedidos de quiebra contra la empresa.
Según informó ámbito.com, uno de los últimos movimientos judiciales fue protagonizado por Banco Galicia, que también solicitó la quiebra de la compañía. De acuerdo con información del Banco Central correspondiente a junio, Verónica mantiene con esa entidad una deuda de $1.376,7 millones, calificada en Situación 3, categoría que refleja problemas para afrontar los compromisos.
El endeudamiento financiero se completa con obligaciones frente a distintas entidades. Entre ellas aparecen Banco Nación, con unos $1.327 millones; Credibel, con $1.115 millones; Catalinas Cooperativa de Crédito, con $708 millones; y Banco Macro, con aproximadamente $208 millones, además de compromisos con Santander, Banco Provincia, Banco Ciudad y Banco Industrial.
A ese escenario se suma el deterioro de la cadena de pagos. La empresa acumuló más de 2.900 cheques rechazados por un monto superior a $11.200 millones, mientras distintos proveedores avanzaron con acciones judiciales. Entre ellos figuran Establecimientos Los Cerros y Munay, Agropecuaria El Timbó, Criolani Agropecuaria, Dices Argentina y Libertador Factoring.
La compañía también tuvo que afrontar reclamos específicos durante los últimos meses. En marzo, por ejemplo, canceló una deuda judicial de $23,2 millones, lo que permitió frenar entonces un pedido de quiebra. Sin embargo, posteriormente continuaron acumulándose cheques rechazados, obligaciones financieras y nuevos expedientes contra la firma.
La crisis impactó directamente sobre la estructura productiva. Lácteos Verónica cuenta con tres plantas en Santa Fe, ubicadas en Clason, Lehmann y Suardi, que permanecen paralizadas o con una actividad prácticamente inexistente. La empresa había llegado a procesar más de un millón de litros de leche por día antes del deterioro de su operatoria.
Este pedido se da en el marco de una supuesta reactivación de la planta de Suardi, que comenzaría a producir leche en polvo para terceros.
El deterioro también alcanzó al empleo. La compañía llegó a contar con más de 700 trabajadores directos, aunque actualmente la cantidad es menor debido a que algunos empleados dejaron de depender de la firma después de atravesar meses de incumplimientos salariales. El conflicto derivó en protestas, movilizaciones y cortes de ruta, además de reclamos ante autoridades provinciales y nacionales.
En paralelo, la falta de pagos afectó el vínculo con productores y proveedores y complicó el abastecimiento de materia prima. Los acuerdos de producción a fasón que habían permitido mantener algún nivel de actividad durante parte del año pasado tampoco lograron transformarse en una solución permanente para la empresa.
El expediente judicial deberá ahora concentrar la información sobre un pasivo que supera los $15.900 millones solamente en el sistema financiero, mientras que el concurso deberá incorporar también las obligaciones con proveedores, trabajadores y otros acreedores.
