(Por redacción País Productivo) El Gobierno obtuvo un nuevo revés en su plan de achicamiento y recorte en los organismos del Estado. En este caso, fue Juzgado Federal en lo Civil y Comercial y Contencioso Administrativo de San Martín N2, a cargo de la magistrada Martina Isabel Forns, la que decidió frenar los cambios propuestos en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).
Forns decidió hacer lugar a una presentación de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), en la cual su secretario general, Rodolfo Aguiar, solicitó que se declare «la nulidad e inconstitucionalidad“ de la medida adoptada por el Gobierno ya que se trata de “una desviación de poder que ocultaría una disolución, desfederalización, y vaciamiento” del INTI.
Cabe mencionar que hace menos de un mes el Gobierno nacional decidió degradar al organismo descentralizado en una unidad organizativa dependiente de la Secretaría de Industria y Comercio, perdiendo así su autonomía y autarquía política y económica.
Atendiendo al pedido de ATE, la jueza Forns decidió “hacer lugar parcialmente a la medida cautelar de no innovar” y ordenó al Poder Ejecutivo “que se abstenga de ejecutar cualquier acto administrativo, que derive de la aplicación” de las normas mencionadas.
Según explicó la magistrada, esta medida cautelar también impiden las “reubicaciones, traslados, cesantías, suspensiones, pases a disponibilidad de personal o supresión de estructuras vinculadas”.
El fallo establece “la vigencia de esta medida por el término de seis (6) meses a partir de la notificación de la presente”, por lo que las autoridades nacionales no podrían avanzar con la transformación del instituto.
El Gobierno argumentó la degradación del INTI en base a un supuesto «sobredimiensionamiento» del organismo.
En su momento, el ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger, marcó como justificativo que el INTI contaba con «2.356 empleados y más de 250 reparticiones (intentamos transferirlas a la UIA pero declinaron la invitación)».
«Su estructura es tal que tiene áreas que llegan a supervisar hasta siete unidades funcionales inferiores. El 20% de sus departamentos son puramente administrativos, y su área de administración concentra el 30% del personal, siendo este un ratio muy por encima de los estándares habituales para este tipo de organizaciones», agregó al respecto.
«La transformación del INTI en una unidad organizativa dependiente de la Secretaría de Industria y Comercio implica la eliminación de sus estructuras administrativas sobredimensionadas, conservando exclusivamente al personal técnico necesario para cumplir con sus funciones esenciales. Se pone fin así al modelo utilizado durante años para acomodar militantes y gremialistas, y se lo reconduce hacia funciones básicas de metrología y definición de estándares», agregó.
