(Por redacción País Productivo) El «costo argentino» ya es un latiguillo conocido de casi todos los sectores productivos del país, pero en este caso la Unión Industrial Argentina (UIA) decidió hacer decálogo de cuáles son las principales problemas que afectan la competitividad de las diferentes ramas de la actividad.

«La productividad de la industria argentina está por encima del promedio de América Latina y supera a la de los países industriales de la región (Brasil y México). Pero esa productividad puertas adentro de las fábricas se diluye por el problema de la agenda de competitividad de Argentina», comienza el documento de la entidad.

Ese problema es consecuencia del «costo argentino», ya que «puertas afuera de las fábricas, Argentina acumula pasivos que impactan negativamente sobre la competitividad de las cadenas de valor», como los déficits en infraestructura, energía, conectividad y logística, presión tributaria, bajo financiamiento, aumento de costos en dólares, entre otros.

De acuerdo al ranking de competitividad publicado por International Institute for Management Development (IMD), Argentina ocupa el puesto 66 de 67 países y su posición se ha deteriorado recientemente, marcó la UIA.

«Esta situación contrasta con uno de los objetivos estratégicos para recuperar la dinámica del crecimiento: la inserción exportadora. Las ventas al exterior de productos diferenciados son bajas y se vieron afectadas por el escenario antiexportador que construyen: la inestabilidad y la volatilidad macroeconómica local, así como el cambio permanente en los precios relativos», repasó el trabajo.

Es por eso que «de cara a un contexto internacional con la producción en el centro de la política, resulta indispensable trabajar sobre una agenda propositiva que dé respuestas a estos pasivos de la competitividad argentina. La productividad de las empresas es un activo clave para ganar mercados, generar empleos, desarrollar las cadenas de valor, fortalecer el mercado interno y consolidar el potencial productivo en todo el territorio».

Los problemas

Así, la UIA realizó un punteo de los principales problemas que afectan al sector, que hoy se encuentra fuertemente impactado por la recesión económica, con caída en los niveles de actividad en casi todos los rubros, con despido de trabajadores, apertura de importaciones y un futuro ciertamente incierto.

Uno de los factores centrales que afectan esa competitividad es inestabilidad macroeconómica: «la volatilidad de la economía argentina dificulta la planificación a largo plazo, desincentiva la puesta en marcha de proyectos de inversión, así como la creación de economías de escala para reducir costos».

Entre los años 2010 y 2023, Argentina registró una inflación anual promedio de 51% (más de 10 veces por encima del promedio regional sin Argentina). Además, en ese período, el país estuvo la mitad de los años en recesión (7 de 14 años), triplicando al promedio mundial (sólo dos años de recesión en promedio), puntualizó el informe.

Otro punto es la falta de financiamiento, ya que «el acceso al crédito bancario es prácticamente nulo. Representa solo el 6% del producto (puesto 144 en el ranking mundial) cuando en el resto de la región la cifra se acerca al 60% y en los países avanzados se supera el 80%».

En este sentido, marcó que «las empresas argentinas tienen limitado acceso al endeudamiento en el mercado internacional, y cuando lo concretan, lo hacen con cupones superiores al promedio. Esto se debe a un elevado riesgo país (1.150 en el promedio 2010-2024), cuando en los países vecinos ronda los 200 p.b. Tal es así que las financieras internacionales califican a la deuda argentina entre las más riesgosas del mundo (CCC-)».

Por supuesto, la presión tributaria tiene su capítulo, ya que la «Argentina está primera en el ranking junto con Brasil en materia de la presión tributaria. Si se ajusta por informalidad la presión que afecta al sector formal de la economía pasa del 29% al 52. Entre 20 países analizados, Argentina es el país con mayor carga en Ganancias Sociedades, Impuesto al Patrimonio e Impuesto de Sellos. También presenta costos financieros asociados a la no devolución de saldos a favor».

También los costos de energía son un inconveniente más y uno de los más nuevos: «con el reciente ajuste tarifario, el costo de la energía eléctrica industrial en Argentina supera en más del doble al de Estados Unidos. A su vez, el costo del diesel se encuentra por encima de la mayoría de los países de LATAM».

La infraestructura es un escollo difícil de sortear para el sector. En ese sentido el costo logístico es un 43% superior al del promedio de América Latina e incluye variables como costo de un camión o el costo mensual de un chofer y de un operario logístico incluyendo cargas impositivas y sociales.

«Pese a ser el octavo país más grande del mundo, la cobertura ferroviaria está lejos de la que muestran países como Estados Unidos o China, principales polos productivos. Todavía predominan los vehículos terrestres en materia de logística (91% de la carga se transporta por camión), con costos mayores a los ferroviarios», sostuvo el informe.

Por último, también hizo mención al impuesto a los ingresos brutos provinciales; el incremento y nuevas tasas municipales; el aumento en la litigiosidad laboras y medidas judiciales; acumulación de saldos tributarios a favor que afectan el capital de trabajo de las empresas; los seguros de caución ambiental; y numerosos trámites que suman burocracia a la actividad comercial.