(Por redacción País Productivo) La actividad económica registró una caída del 1,5% en abril respecto de marzo y volvió a evidenciar un comportamiento irregular durante 2026, aunque en la comparación interanual mantuvo una variación positiva.

Los datos reflejan que la recuperación continúa mostrando fuertes oscilaciones y que todavía no logra consolidar una tendencia sostenida.

El retroceso mensual fue informado tras la publicación del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que mostró una interrupción del avance observado en marzo. De este modo, la economía continúa alternando meses de crecimiento con otros de contracción, sin conseguir enlazar dos mejoras consecutivas desde agosto y septiembre del año pasado.

En términos interanuales, el indicador permaneció en terreno positivo y permitió que el acumulado de los primeros cuatro meses de 2026 siguiera por encima del mismo período de 2025. Sin embargo, la baja mensual encendió nuevas señales de cautela sobre el ritmo de recuperación.

El desempeño de abril estuvo condicionado por un debilitamiento de varios componentes de la demanda, especialmente el consumo y la inversión, que continúan sin mostrar una recuperación suficiente para impulsar un crecimiento más uniforme.

De acuerdo con el análisis difundido junto a los datos, más de la mitad de las empresas consultadas identificó a la insuficiencia de la demanda interna como el principal obstáculo para incrementar la producción.

El informe también remarcó que el consumo continúa mostrando una caída cercana al 3%, mientras que la inversión presenta un descenso del 12%, dos variables que siguen condicionando la evolución de la actividad económica.

En ese contexto, los analistas consideraron que una eventual expansión del crédito, favorecida por menores costos financieros, difícilmente alcance por sí sola para revertir la dinámica que exhibe actualmente la economía.

También señalaron que la recuperación gradual de los salarios reales, impulsada por una menor inflación, todavía resulta insuficiente para generar un cambio significativo en los niveles de consumo.

La combinación de estos factores explica, según el relevamiento, por qué la actividad mantiene un comportamiento errático, con avances que son seguidos por retrocesos en los meses posteriores.

A pesar de la caída mensual de abril, las proyecciones privadas continúan anticipando que la economía cerraría 2026 con una expansión inferior al 3%, un ritmo considerado moderado frente a las expectativas iniciales del mercado.

El comportamiento dispar entre distintos sectores también influye sobre la evolución general del EMAE, ya que algunas actividades mantienen una trayectoria positiva mientras otras todavía enfrentan dificultades para recuperar los niveles previos.

Los especialistas sostienen que la consolidación del crecimiento dependerá, en buena medida, de una recuperación más firme del mercado interno, condición que consideran indispensable para sostener la producción y el empleo.

En ese escenario, la evolución del consumo de los hogares continuará siendo uno de los principales indicadores a seguir durante los próximos meses, debido a su incidencia sobre buena parte de la actividad económica.

La publicación de los datos de abril volvió a poner de manifiesto que la economía aún transita una etapa de recuperación heterogénea, con avances parciales que conviven con retrocesos mensuales de magnitud.

Así, el descenso del 1,5% registrado en abril reforzó la percepción de que la actividad todavía no consigue estabilizar una trayectoria ascendente y que la evolución del segundo semestre dependerá de una mejora más consistente de la demanda interna y de la inversión.