(Por redacción País Productivo) Cada vez que es feríado en Argentina, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suele patear el avispero y revolucionar los mercados internacionales con su interminable guerra comercial arancelaria.
Por un lado, el mandatario norteamericano decidió impornerle aranceles del 50% a las importaciones provenientes de Brasil, sumándose al 10% ya establecido el 2 de abril.
Según explicó Trump, este aumento se debe al déficit de la balanza comercial que Estados Unidos mantiene con Brasil y a cuestiones de intereses puntuales que empresas norteamercianas mantienen en el país sudamericano.
Pero a esto se sumó, llamativamente, el proceso judicial que afronta hoy el ex presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, por intento de golpe de estado.
«He conocido y tratado con el expresidente Jair Bolsonaro, y le he respetado mucho, tal y como hicieron la mayoría de los líderes de otros países. La forma en la que Brasil le ha tratado a un líder altamente respectado en el mundo durante su mandato, incluido Estados Unidos, es una vergüenza internacional. El juicio no debería tener lugar. Es una caza de brujas que debe terminar inmediatamente», sostuvo Trump.
Al cobre también
Además, a última hora del miércoles, Trump anunció la imposición de un arancel del 50% para las importaciones de cobre, quie entrará en vigencia el 1° de agosto de este año.
“El cobre es necesario para semiconductores, aviones, barcos, municiones, centros de datos, baterías de iones de litio, sistemas de radar, sistemas de defensa antimisiles, e incluso armas hipersónicas, de las que estamos construyendo muchas”, escribió Trump en su red Truth Social.
Esta decisión disparó los precios del preciado metal y promete envolverlo en un proceso de volatilidad que se mantendrá de aqui hasta agosto.
