(Por redacción País Productivo) A los argentinos siempre nos gusta decir que somos el «país de la carne», que comemos más que nadie en el mundo y que nuestro producto es el mejor.

Depende cómo se mire, eso sigue vigente, pero si uno observa con un poco más de atención, también puede decir que ya no es así, porque si bien es el alimento preferido de nuestra población, ya no lo consumimos como antes. Y tampoco producimos la cantidad de carne que solíamos producir.

Para ponerlo en números, sirve el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra). Según el trabajo, entre enero y julio, la producción de carne cayó casi un 7% interanual hasta alcanzar las 1,7 millones de toneladas.

Esto es consecuencia de una menor faena, producto de una fuerte baja en la oferta de hacienda. ¿Las razones? La ganadería está en un proceso de recomposición del stock, esto es, mantener los animales en el campo para aumentar su rodeo o comercializarlos sin la necesidad de que pasen por un feedlot —o lo hagan el menor tiempo posible—.

Además, los sucesivos aumentos que se vinieron dando en la carne tampoco ayudaron a que haya una mayor demanda de los consumidores y traccionen una mayor venta por parte de los productores, que no convalidan los altos precios de la carne.

Pero sí lo hacen los exportadores, que mientras cae un 7% la producción de carne, ellos incrementaron sus envíos al exterior en un 9%. Dicho de otra manera, lo que no se come acá, se manda afuera.

A partir de esto, Ciccra estimó que el abastecimiento del mercado doméstico —cálculo que obtiene de restar las exportaciones sobre el total producido— habría verificado una contracción de 12% interanual, «lo que se reflejó en el significativo aumento del precio relativo de la carne vacuna».

Así, en los primeros siete meses de 2026 el consumo aparente habría sido equivalente a 1,202 millones de toneladas, resultando inferior al del mismo lapso del año pasado en 163.400 toneladas.

Y con estos guarismos, la entidad estimó que en julio el promedio de los últimos doce meses del consumo per cápita de carne vacuna se habría ubicado en 46,3 kilos al año, resultando 9,4% menor al promedio anual de julio de 2025 y ubicándose como el valor más bajo en, al menos, 20 años.