(Por redacción País Productivo) El consumo de carne aviar ha crecido de manera exponencial desde el 2000 a la fecha en Argentina, casi duplicando la ingesta de pollo en los hogares, equiparándose con el consumo de carne vacuna.

No obstante, de 2019 hacia esta parte el consumo por parte de los argentinos alcanzó un supuesto techo, ubicándose en los 45 kilos por habitante al año, y dándose una «posible saturación relativa del mercado interno».

«Es difícil pensar que siendo Argentina el sexto país de mayor consumo per cápita de carne aviar del mundo haya margen para aumentar en gran medida la demanda doméstica», alertaron desde la entidad bursátil, cuestión por la cual «los mercados internacionales constituirán un destino estratégico para los incrementos de producción que puedan lograrse a futuro».

Lo primero que hay que decir es que el mercado de exportación de carne aviar es relativamente pequeño si se lo compara con el de la carne bovina.

Según datos oficiales, en 2024 se exportaron 185.000 toneladas de productos avícolas comestibles (pollo entero, trozado y procesados), por un total de US$ 222,2 millones. «Este monto representa apenas un 6% de las divisas que ingresan al país por exportaciones del complejo de carne y cueros bovinos», detalló la BCR.  

En volumen, las exportaciones en 2024 aumentaron un 15,7% interanual, pero estuvieron un 15,9% por debajo del promedio de los últimos cinco años, lo que se debe a un saldo exportable cada vez menor como resultado de una producción que se mantuvo constante en el último lustro frente a un consumo interno que fue creciendo a medida que la población aumentaba, aunque constante en términos per cápita.

Además, en los primeros cuatro meses de 2025, se registran exportaciones de comestibles avícolas por un valor de US$ 64,9 millones, esto es un 13% por detrás del mismo período del año pasado, pero se destaca el primer dato de exportaciones a China tras la reapertura: en abril se registraron exportaciones al gigante asiático por un valor de US$ 1.103.619.

Pero este último país, junto a Japón, podrían convertirse en la clave para que el mercado exterior se expanda, dándole impulso a la producción local, aunque es necesario sumar más y mejores destinos para que ese eventual crecimiento tenga cimientos firmes.

«Hacia adelante, la apertura de nuevos mercados y la profundización de los existentes será una gran oportunidad para colocar la producción excedente de carne aviar», indicó la BCR.

Asimismo, la Bolsa rosarina remarcó que «el contexto internacional es favorable en este mercado: de acuerdo con las proyecciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO por sus siglas en inglés), las importaciones globales de carne aviar aumentarían un 10% entre 2025 y 2033, traccionadas en gran medida por países en desarrollo de África y Asia. Este incremento es superior al que se espera en el comercio internacional de otras carnes, como vaca, cerdo y ovejas».