(Por redacción País Productivo) Si bien el aporte de dólares por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) fue vital para el Gobierno, al mismo tiempo que se espera que el sector energético se convierta en un complejo central a la hora de generar divisas, la economía argentina sigue dependiendo del campo.
Y más allá de que los cultivos finos, más precisamente el trigo y la cebada, no sean los grandes aportantes de dólares en comparación con la soja y el maíz, sí lo hacen en el momento en el cual las divisas de la campaña gruesa comienzan a agotarse.

Es por eso que la campaña fina se vuelve central para la economía argentina, más si lo que se espera es una muy buena siembra.
Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), se proyecta una siembra récord de granos finos alcanzando las 8 millones de hectáreas, de las cuales 6,7 millones de hectáreas corresponderían al trigo, marcando un crecimiento del 6,3% interanual, mientras que la cebada cubriría unas 1,3 millones de hectáreas, sin cambios respecto al ciclo pasado.

Teniendo en cuenta el área estipulada y rendimientos promedio, se esperan 25,6 millones de toneladas: 20,5 millones de toneladas para el trigo (+10,2% respecto a la campaña anterior) y 5,1 millones de toneladas de cebada (+2%).
Este panorama daría resultados económicos muy buenos para la cadena, debido al crecimiento del área sembrada y a la buena relación insumo-producto.
Así, se espera que la campaña fina vuelque a la economía unos US$ 6.161 millones, 13% más que el año pasado, mientras que generaría exportaciones por US$ 4.225 millones (+15%) y una recaudación fiscal de US$ 1.257 millones (+11%).
