(Por redacción País Productivo) En el sector automotriz se viven dos realidades contrapuestas. Por un lado, las terminales industriales están viviendo una suerte de «boom» de ventas, mientras que el sector autopartista se encuentra en una situación opuesta, compitiendo contra las importaciones, en una condiciones de desventaja.

Un gran ejemplo se dio esta semana: mientras que Ford anuncia una inversión de US$ 170 millones en su planta de Pacheco para empezar un nuevo módelo – la Ranger híbrida -, la autopartista sueca SKF dejará de producir en el país por la competencia de la importación, cuestión que comenzará a hacer.

En el caso de Ford, esta último desembolso se suma a los US$ 700 millones invertidos en el período 2021-2025, que tuvieron como objetivo la transformación total de planta Pacheco, el lanzamiento de la Nueva Ranger, la nueva planta de motores y la introducción de las versiones cabina simple de la pick-up.

Así, la compañía eleva la inversión total hasta 870 millones de dólares.

Hoy, las ventas de 0 km están en auge. Según la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA) informa que el número de vehículos patentados durante septiembre de 2025 ascendió a 55.827 unidades, lo que representa un crecimiento del 27,8% interanual, ya que en septiembre de 2024 se habían registrado 43.679 unidades. Si la comparación es contra agosto se observa una suba del 1,7% ya que en ese pasado mes se habían registrado 54.888 unidades.

De esta forma, en los nueve meses acumulados del año se patentaron 500.089 unidades, esto es un 60,4% más que en el mismo período de 2024, en el que se habían registrado 311.757 vehículos.

Autopartes

Pero la realidad de la industria autopartista es totalmente distinta, ya que este «boom» les pasa por el costado, sobre todo, por el aumento de la importación de componentes de los autos, en especial de China.

“Lo que se exporta como un vehículo Mercosur es, en un número creciente de casos, un ‘Frankenstein automotriz’ con un corazón asiático y con un futuro principalmente chino”, indicó la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC).

Según la entidad empresaria, “la mecánica es perversa en su simplicidad”, denuncia el documento, destacando que las terminales automotrices pueden importar componentes claves (desde sistemas electrónicos complejos hasta partes más standard) desde mercados de bajo costo como China, y que al ensamblar estos componentes en Argentina o Brasil, “el vehículo resultante, con apenas un 20% de contenido local o regional del total de las piezas, obtiene la ‘certificación’ de origen Mercosur”.

Y de hecho esto fue lo que le pasó a la sueca SKF, que anunció el cierre de su planta de rulemanes en Tortuguitas, dejando a 145 personas en la calle.

“SKF continúa adaptando sus operaciones de fabricación para concentrar la producción en instalaciones con mayor tecnología, innovación y escala. Como parte de esta estrategia para optimizar sus operaciones a nivel mundial, SKF anuncia hoy la decisión de reubicar parte de sus operaciones en Argentina, lo que implica la interrupción de la producción en su planta de Tortuguitas”, informó la empresa en un comunicado.

En este sentido, agregó que “la decisión se tomó tras un exhaustivo análisis estratégico y operativo que consideró diversos factores, como factores económicos, de producción y de mercado. La producción en la planta de Tortuguitas se detendrá de inmediato y se trasladará a otras plantas dentro de la zona de influencia global de SKF”.

“Tras evaluar exhaustivamente diversas alternativas, lamentablemente no hemos encontrado una alternativa viable al cierre de la planta de Tortuguitas. Sin duda, se trata de una decisión difícil, pero necesaria para garantizar nuestra competitividad global a largo plazo”, concluyó el comunicado.