(Por Daniela Russo) La papelera más importante del país entró en quiebra técnica. Deudas, caída del consumo interno y un mercado regional que avanzó sin la presencia de la industria argentina.

A Celulosa Argentina, una de las papeleras más antiguas del país, el contexto económico argentino no la ayuda, sino más bien todo lo contrario. Pero a la contracción general y de la industria en particular se suman una combinación de deuda con deterioro operativo y financiero que dejaron a la empresa al borde de la quiebra.

La paradoja es que el contexto global es favorable por el aumento proyectado de la demanda y, a nivel regional, en los últimos quince años los países vecinos desplegaron fuertes inversiones y convirtieron al Cono Sur en uno de los principales polos mundiales de producción de celulosa. En este contexto, el futuro de Celulosa depende de reestructurar pasivos e incorporar capital fresco para salir a flote.

Coyuntura local y factores de crisis

La empresa enfrenta una suma de factores que la desfavorecen por completo: altas tasas de interés, caída del consumo interno y apreciación cambiaria. Con fuerte exposición a la deuda, quedó sin capacidad de refinanciarse en condiciones sostenibles.

La politóloga especializada en desarrollo productivo Agostina Monti Salías advirtió al respecto: “Hoy hay un achicamiento de márgenes y dificultades de financiamiento. Solo si logra reestructurar la deuda y aparecen nuevos inversores, la empresa podrá superar la crisis”.

La situación de Celulosa, agregó, “es una sumatoria de factores. Por un lado, una crisis financiera puntual de la empresa, sumada a un contexto macroeconómico con mucha incertidumbre, un tipo de cambio que no es competitivo para el sector y por último el factor de la caída del consumo”.

Según la mirada del economista Leandro Mora Alfonsín, “Celulosa Argentina ya tenía una exposición de deuda muy alta; el nuevo contexto terminó de arrastrarla a esta situación”.

En cuanto al contexto regional, indicó que “el sector creció mucho en Brasil, Uruguay y Chile”, mientras que “Argentina se quedó sin inversiones, sumado a la apreciación cambiaria que restó competitividad, la apertura comercial aumentó la presión y el financiamiento se volvió más caro.”

Perspectivas

El futuro de Celulosa Argentina dependerá de su capacidad para renegociar deudas, atraer nuevos inversores y adaptarse a un escenario regional altamente competitivo. La empresa cuenta con trayectoria, recursos forestales y capacidad productiva, pero sin una estrategia de financiamiento sostenible y políticas que favorezcan la industria, el riesgo de que la crisis se profundice sigue latente.

Un contexto regional adverso

Mientras la producción argentina se mantuvo estable en torno a 810 mil toneladas anuales, la región vivió un boom. Chile, Brasil y Uruguay invirtieron más de US$ 25.000 millones en quince años y hoy lideran el mercado mundial de celulosa de fibra corta.

En contraste, Argentina no sumó nuevas plantas ni recibió inversiones relevantes. El país continúa dependiendo de importaciones de fibra corta y sostiene apenas una balanza comercial positiva.