(Por redacción País Productivo) Las heladas, enemigas de cualquier cultivo en su etapa de definición de rendimientos, en estos momentos se convierten en una bendición para el campo, en particular, en la zona núcleo.
Los excesos hídricos producto de las lluvias que de mayo, que en muchas ocasiones se mantuvieron por reiteradas precipitaciones en junio, podrían «secarse» más rápido de lo esperado gracias a las heladas que se registraron hoy en el este de la principal región productiva del país.
Con temperaturas que llegaron a los -4,6°C en algunas localidades, los técnicos de las Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) consideraron las heladas como «una muy buena noticia para la región, que llega en un momento justo, muy oportuno”.

Según el jefe de estimaciones agrícolas de la BCR, Cristián Russo, “esta semana vamos a tener tres eventos de heladas, el primero ya ocurrió hoy y el próximo será el miércoles. Además, el domingo se espera el más frío de todos, nos explica nuestro consultor Elorriaga».
«Después de tantas semanas de humedad y lloviznas, esta semana seca era lo que tanto se esperaba para avanzar con las siembras de trigo. Aparte, era la última semana para los ciclos largos que son los que predominan en la región”, indicó Russo.
Así, el especialista explicó que este escenario es clave para destrabar siembras que venían retrasadas: “Veníamos con un descuento de 50.000 hectáreas en trigo por los excesos hídricos y esto podía seguir, ya que había una seria incertidumbre sobre muchos lotes en los que se quería sembrar pero no se podía. Este frío y el viento persistente del sudoeste nos da la oportunidad que necesitábamos para poder sembrar muchos lotes que pensábamos que se iban a quedar afuera por el barro”.
Pero esto no solo es una buena noticia para el trigo, sino que también lo es para la soja: “En el noreste de Buenos Aires todavía quedaban lotes de soja sin levantar. Estas condiciones permiten que finalmente se pueda terminar con los lotes pendientes en una cosecha que se hizo tan difícil en el NE bonaerense”, marcó.
Por otro lado, las bajas temperaturas son una buena herramienta para el control de malezas y plagas, como los maíces guachos, que «se habían escapado y ya se veían con un metro y medio en los campos, y que sirven de refugio para la chicharrita. Aparte, estos fríos ayudarán a reducir el nivel poblacional y es una buena noticia para los productores que quieren volver a sembrar el maíz en fechas tardías”.