(Por redacción País Productivo) La decisión del Gobierno nacional de bajar aranceles para la importación de ropa, calzado y telas, generó mucho malestar en la industria textil nacional, que entiende que esta medida se llevó a cabo en condiciones en las cuales no se puede competir, lo cual podría generar despidos y cierre de fábricas.

«Queremos advertir que esta medida puede provocar la destrucción de miles de puestos de trabajo y el quiebre de cientos de industrias, sólo en la cadena de valor textil-indumentaria. Se trata de un sector que tiene larga tradición en nuestro país y genera una gran cantidad de empleo: existen 539.000 ocupados en toda la cadena de valor y sólo los eslabones industriales emplean a más de 290.000 personas», plantearon en un comunicado la Cámara de la Industria Argentina de Indumentaria (CIAI) y la Federación Argentina de la Industria de la Indumentaria (FAIIA).

Según plantean desde las entidades, hoy no están dadas las condiciones para que el sector nacional pueda competir con la importación, debido a la presión impositiva argentina y a los bajos precios a los cuales dicha mercadería ingresa al país.

«Esta medida favorece la competencia desleal de productos importados, que ingresan a nuestro país a precios irrisorios debido al dólar barato y a los costos laborales e impositivos que enfrentan en los países asiáticos donde se fabrican. Para peor, esta medida se implementa sin ningún tipo de medidas compensatorias para la industria local, que enfrenta una mayor presión impositiva y de cargas
sociales, que en los países competidores», indicaron los industriales.

Es por esto que «el Gobierno debe cumplir primero con sus promesas de bajar impuestos, cargas sociales, frenar la industria del juicio, bajar los altos costos financieros y levantar el cepo», dijeron desde el sector, ya que entienden que «sin hacer esto último, esta medida es un industricidio».

«Hacemos un llamado urgente al Gobierno Nacional para que revise esta medida y garantice condiciones justas para la competencia y la supervivencia de la producción nacional», concluyó el comunicado.

El viernes pasado por la noche, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció en su cuenta oficial de X, que «a partir de un Decreto que se publicará en los próximos días en el Boletín Oficial, serán reducidos los aranceles de ropa y calzado, que pasarán de 35% a 20%; de telas de 26% a 18%; y de los distintos hilados de 18% a 12, 14 y 16%».

Según su visión, «la Argentina sigue siendo el país con la indumentaria más cara en la región y en el mundo» y que «un relevamiento sobre productos de marcas internacionales indica que una remera cuesta en Argentina 310% más que en España y 95% más que en Brasil. De la misma manera, una campera cuesta en Argentina 174% más que en España y 90% más que en Brasil. Seguimos reduciendo impuestos y aranceles para fomentar la competencia y continuar bajando la inflación».