(Por redacción País Productivo) Brasil concentra anuncios de inversiones automotrices por unos US$34.000 millones hasta 2033, mientras que la Argentina reunió cerca de US$2.000 millones en proyectos recientes, una diferencia de 17 a 1 que supera ampliamente la brecha histórica de cinco veces entre ambos mercados, según un informe elaborado por Misión Productiva. Nosotros seguimos en el Mundial, pero nuestro clásico nos gana por goleada.

El estudio advierte que el proceso de transformación de la industria automotriz mundial, impulsado por la electrificación, la digitalización y la llegada de nuevos fabricantes, está favoreciendo de manera marcada a Brasil, que logró posicionarse como el principal receptor de inversiones del sector en América Latina.

De acuerdo con el documento, el país vecino acumula anuncios de inversión por aproximadamente US$34.000 millones hasta 2033, respaldados por una política industrial específica destinada a captar nuevos proyectos y fortalecer la producción local.

Entre los principales desembolsos anunciados en Brasil figuran los US$5.500 millones de Stellantis, US$2.900 millones de Volkswagen, US$2.100 millones de Toyota, US$2.000 millones de GWM, US$1.300 millones de General Motors, US$1.100 millones de Hyundai, otros US$1.100 millones de BYD, además de inversiones de CAOA, Honda y Renault.

En contraste, la Argentina registró durante los últimos dos años anuncios por alrededor de US$1.400 millones correspondientes a Volkswagen, Stellantis, Renault y Toyota. Si se incorpora el programa de transformación de Ford en Pacheco, cuya ejecución se concretó recientemente, el monto asciende a unos US$2.000 millones.

El informe señala que la diferencia actual de inversiones alcanza una relación de 17 a 1 entre ambos países, cuando históricamente la distancia rondaba las cinco veces, en línea con la diferencia de tamaño de sus economías.

Según Misión Productiva, Brasil logró estos resultados a partir del programa Mover, que combina incentivos fiscales, financiamiento, promoción de la innovación, exigencias de eficiencia energética y estímulos para ampliar la producción nacional de vehículos.

El documento sostiene que esa estrategia permitió atraer tanto a fabricantes tradicionales como a nuevas automotrices chinas, entre ellas BYD y GWM, que eligieron instalar proyectos en territorio brasileño vinculados con la electromovilidad y las nuevas tecnologías.

En cambio, el estudio sostiene que la Argentina todavía no cuenta con una estrategia integral orientada al sector automotor, situación que, según advierte, favorece que inversiones, nuevos modelos y desarrollos tecnológicos se radiquen en Brasil.

El informe también pone el foco en el futuro del régimen automotor bilateral entre ambos países. Recuerda que el acuerdo ACE 14 avanza hacia un esquema de libre comercio en 2029 y plantea que, sin nuevas reglas sobre contenido regional y origen, la concentración de inversiones en Brasil podría profundizar las diferencias productivas dentro del Mercosur.

En ese contexto, Misión Productiva sostiene que la nueva geografía de la industria automotriz regional se está definiendo en la actualidad y que las decisiones de inversión adoptadas durante estos años condicionarán la ubicación futura de plataformas, proveedores y desarrollos tecnológicos.

El relevamiento también describe un escenario de deterioro para la actividad automotriz argentina durante 2026. Entre enero y mayo se produjeron alrededor de 205.000 vehículos, lo que representa una caída del 18,3% respecto del mismo período del año anterior.

Además de la baja en la producción, el informe menciona una reducción en las ventas a concesionarios y en los niveles de utilización de la capacidad instalada, junto con procesos de reestructuración dentro de la cadena autopartista.

Entre los hechos destacados figura la decisión de Nissan de finalizar la producción local de la Frontier y avanzar con la venta de su operación en el país, además del cierre de la planta de Adient en Santa Fe, proveedora de General Motors.

El documento recuerda que la industria automotriz argentina genera cerca de 80.000 empleos directos, exporta alrededor de US$9.000 millones por año, llegó a representar el 10% del PBI industrial y supera el 40% de las exportaciones manufactureras.

En materia de inversiones, el informe compara que sólo el programa anunciado por Stellantis en Brasil, por US$5.500 millones, supera en más de cuatro veces el monto conjunto de los principales proyectos confirmados en la Argentina durante los últimos dos años.

Asimismo, plantea que persisten interrogantes sobre la continuidad del régimen de fortalecimiento del autopartismo nacional y sostiene que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) no se adapta a las características de la industria automotriz, donde predominan proyectos de menor escala y procesos graduales de modernización.

El estudio agrega que tampoco existen instrumentos específicos para captar inversiones relacionadas con la electromovilidad, los vehículos eléctricos, el desarrollo de baterías y otras tecnologías que actualmente impulsan la transformación global del sector.

Entre las propuestas, Misión Productiva plantea la necesidad de crear un nuevo régimen de incentivos para el sector automotor, revisar la estrategia de integración con Brasil en el marco del ACE 14 y desarrollar políticas orientadas a atraer inversiones provenientes de Asia, Europa y América del Norte.

El informe concluye que las inversiones que hoy se están localizando en Brasil definirán dónde se producirán los nuevos modelos, dónde se instalarán los proveedores y dónde se generarán los empleos industriales de la próxima década, por lo que advierte que la ausencia de una estrategia específica podría dejar a la Argentina al margen de esa nueva etapa de desarrollo del sector automotor.