(Por redacción País Productivo) El Gobierno no solo está esperando los dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI), de los préstamos paralelos con otras entidades o un apoyo del Tesoro de Estados Unidos, sino que también espera con ansias las divisas de la campaña gruesa.

Pero estos tendrán que esperar un poco más de lo habitual, ya que la cosecha de soja, el mayor aportante de dólares del país, se encuentra atrasada por las lluvias que se registraron en las últimas semanas en gran parte del área agrícola.

Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la cosecha de soja de primera en la zona núcleo avanzó a paso de hombre en la última semana, levantando apenas el 7% de los implantado.

Este porcentaje representa un atraso del 87% respecto al promedio de las últimas campañas, ya que el año pasado a esta misma fecha, el avance era del 43% y en las últimas 5 campaña promediaba 55%.

«Las lluvias no dan tregua y dejan escasa ventana de buen tiempo para poder proseguir. La falta de piso para cosechar y el mal estado de los caminos rurales son los que impiden avanzar» indicó la BCR, que remarcó que “sacar un camión con grano se vuelve una odisea”.

En el centro sur y sur de Santa Fe el avance promedia un 12%. “Llevamos un atraso de cosecha de 20 días”, comentan los agricultores de la zona. «La planta no se termina de entregar por la sequía que sufrió y se le suma el efecto de las recurrentes lluvias sobre el final del ciclo», agregaron.

Pero la preocupación no solo recae sobre el atraso en las labores, sino también en el posible impacto en la calidad. “Todavía no hay pérdidas claras, pero la calidad de los granos, puede deteriorarse si sigue este tiempo nublado y con lloviznas”, indicaron los técnicos de Carlos Pellegrini, mientras que en Bigand resaltan que si el tiempo sigue así, hay riesgo de granos brotados, ataque de hongos y desgrane.

A nivel nacional se ha avanzado sobre el 2,6 % de la superficie apta nacional, con una demora interanual de -8 puntos porcentuales (pp) y de -4 pp respecto al promedio de las últimas cinco campañas», señaló la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA).

Esto quiere decir que a la fecha se recolectaron 1,66 millones de toneladas, cuando a esta altura del año tendría que haber un volumen disponible para comercializar de 5,15 millones de toneladas.

«Esto se refleja en la descarga de granos sobre los puertos del Gran Rosario que, desde mediados de marzo hacia esta semana, que suman 1,4 millones de toneladas de soja, un mínimo desde el año 2012 – sin contar el ciclo 2022/23 – para comienzos de cosecha», explicaron desde la BCR.

A la lentitud de la cosecha, «habría que sumarle las complicaciones que se están observando en torno a las importaciones de soja que corren un 15% por detrás del nivel de los últimos dos años. Por lo que la disponibilidad de toneladas frescas en el mercado aún no estaría explotando como años anteriores».

«En este marco, a la incertidumbre global se le suma las especulaciones internas sobre el futuro de la evolución de las variables macroeconómicas. Esto, tiende a complejizar la toma de decisión sobre la comercialización de la cosecha, pudiendo ser un factor que explique cierta reserva comercial a la hora de nuevos compromisos de mercadería», completaron desde la BCR.