(Por redacción País Productivo) La inflación mayorista aceleró con fuerza en agosto y alcanzó el 2,1%, más del doble del 0,8% registrado en julio, según informó el Indec.
El dato estuvo impulsado por los productos nacionales, que aumentaron 2,1%, y los importados, que treparon 2,9%. Se trata del mayor incremento mensual desde mayo, cuando el índice había avanzado 2,5%.
Uno de los principales factores detrás del repunte fue el comportamiento del petróleo, cuyo precio aumentó 8% durante agosto en medio de la guerra entre Estados Unidos e Irán y cerró el mes en torno a los US$90 por barril. La suba de la materia prima comenzó a trasladarse a la estructura de costos, aunque el impacto sobre los precios finales de los combustibles se mantuvo contenido.
La evolución del índice mayorista se produjo mientras la inflación minorista mostró una dinámica diferente. En agosto, el IPC registró una suba de 1,7%, su menor nivel en 14 meses, mientras que el indicador mayorista avanzó 2,1%. De esta manera, volvió a ampliarse la diferencia entre ambos índices.
El resultado de agosto también contrasta con la lectura que había hecho Javier Milei sobre el dato de julio. En aquella oportunidad, el Presidente destacó que la inflación mayorista había sido de 0,8% y escribió en X: “Y al final Julio empezó con cero. Inflación mayorista = 0,8”. Incluso, durante su discurso del 20 de agosto ante el Council de las Americas, había planteado la posibilidad de celebrar con un recital de su banda la llegada de la “inflación cero”.
En la comparación interanual, el índice de precios mayoristas acumuló un incremento del 29,8%, mientras que en los primeros ocho meses de 2026 avanzó 19,1%. Ambos registros se encuentran por debajo de la inflación minorista, que en el mismo período acumuló 21,3% y llegó al 33,5% interanual.
El índice de precios internos básicos al por mayor (IPIB), que excluye el efecto de los impuestos y permite observar otra medida de la evolución de los precios básicos, también aceleró. En agosto aumentó 2,3%, con una variación de 2,2% en los productos nacionales y de 3% en los importados.
La evolución de los combustibles aparece como uno de los factores a seguir durante septiembre. Según fuentes del mercado citadas por Clarín, la nafta y el gasoil acumulan un atraso cercano al 20%. Los precios en los surtidores permanecen prácticamente sin modificaciones desde abril, cuando comenzó a funcionar un mecanismo acordado entre las petroleras, con participación del Estado a través de YPF, para amortiguar los movimientos internacionales del crudo.
El comportamiento del petróleo vuelve a poner presión sobre ese esquema. Durante la primera mitad de septiembre, el valor del barril acumuló otro aumento del 16% y llegó a US$105. Si estos niveles se mantienen, podrían aumentar los costos internos del sector energético y eventualmente generar ajustes en los precios de los combustibles.
El impacto de la aceleración mayorista sobre la inflación minorista no es automático ni necesariamente inmediato. Sin embargo, la brecha entre ambos indicadores constituye un factor de seguimiento, debido a que una parte de los mayores costos puede trasladarse posteriormente a los precios que pagan los consumidores. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyecta para septiembre una inflación minorista de 1,8%.
En paralelo, el INDEC informó que el costo de la construcción también aceleró durante agosto: aumentó 2,5%, frente al 2,1% registrado en julio. El principal impulso provino de la mano de obra, que subió 3,2%, mientras que los materiales mantuvieron una dinámica similar a la del mes anterior. Así, la evolución de los precios mayoristas y de los costos de construcción suma nuevos datos para medir la trayectoria de la inflación durante los próximos meses.
