(Por redacción País Productivo) La situación de Lácteos Verónica, una de las principales industrias lácteas del interior del país no para de agravarse y todo parece indicar que la crisis es terminal.
La empresa incumplió con casi todas sus obligaciones y hoy tiene sus tres plantas en Santa Fe paralizadas.
Falta de pago de salarios, de deudas con proveedores, ausencia de plan empresario y carencia total de insumos hacen que la producción se haga básicamente imposible.
De esta manera, Lácteos Verónica hoy no está funcionando, más allá de que se encuentre eventualmente elaborando leche en polvo a fasón, esto es, para un tercero que utiliza sus instalaciones.
Si no fuera por estos trabajos, ya desde octubre ninguna de las plantas estaría funcionando, más allá de que estos contratos son esporádicos.
Ante una inacción casi total de la empresa y tibias reacciones por parte del sindicato, más allá de las medidas de fuerza que se tomaron en su momento, la firma dejó de cumplir con los pagos semanales pautados para los empleados, que en la actualidad son más de 700.
Pero un problema igual de grave —o peor aún— es la deuda que mantiene con los proveedores de leche, o sea, los productores tamberos.
“La confianza está rota”, indicaron fuentes cercanas a la situación de la empresa. No solo debe pagar lo adeudado, sino que también tendrá que lograr que le vendan nuevamente materia prima, siempre entendiendo que las autoridades de la empresa pretenden que Lácteos Verónica siga existiendo.
