(Por redacción País Productivo) Y por fin, el récord se terminó concretando y el trigo tuvo una cosecha nunca vista en la historia argentina, muy por encima de cualquier récord anterior.

Con la finalización de la recolección de los últimos lotes en el sur bonaerense, la trilla del cereal culminó y adquirió su forma definitiva: 27,8 millones de toneladas, un volumen tan inmenso para este país, que ni el más experimentado productor, consultor o agrónomo lo hubiera imaginado.

“La campaña culmina con un volumen excepcional, sostenido por un desempeño productivo generalizado y sin desvíos durante el tramo final de la recolección”, indicó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC).

El clima fue el factor determinante: lluvias abundantes durante la siembra y el desarrollo del cultivo, con un invierno y primavera excepcionales en este sentido.

Los rindes fueron algo nunca visto, llegando a valores inimaginables años atrás. La media nacional se ubicó en 43,5 quintales por hectárea (qq/ha), un 50,4% por encima del promedio histórico, una locura.

Con casi 28 millones de toneladas cosechadas, el saldo exportable queda en torno a unas monstruosas 20 millones de toneladas, ya que 7 millones de toneladas tendrán como destino la molinería para consumo local y un millón de toneladas para la producción de semillas.

Tomando en cuenta un valor FOB – esto es, el valor de exportación argentino – que varía entre los US$ 205 y US$ 215 la tonelada, se estima que los ingresos por exportaciones escalarían a los US$ 3.700 millones, casi US$ 900 millones más que en la campaña anterior.

En este sentido, hay que tener en cuenta dos cuestiones: como en el mundo hay una oferta muy amplia de trigo, a la que se sumó la cosecha extraordinaria argentina, los precios internacionales están bajos y, en especial, el de nuestro país, que en la actualidad es el origen más competitivo del mundo. O dicho de otra manera: nuestro trigo es el más barato del mundo.

Esto hace que el precio que recibe el productor se ubique, más o menos, en US$ 160 a US$ 180 la tonelada según la calidad, el valor más bajo en 9 años.

Ahora bien, con semejante oferta local, si los precios no estuvieran en este nivel, sería muy difícil para Argentina poder ubicar su producción en el extranjero, lo cual hoy, nuestro país, es el más competitivo en este sentido. Aquí sí: cantidad mata precio, en todo sentido.