(Por redacción País Productivo) Momentos de tensión se viven a nivel mundial – y también en nuestro país – por la suba de aranceles universal anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que cambió el tablero del comercio internacional y puede desatar un guerra comercial con fuertes consecuencias económicas en el globo.

En lo que respecta a Argentina, los aranceles serán del 10% y si bien salió beneficiado respecto a otros países cuyas alícuotas son bastantes más altas y todavía falta saber la «letra chica» de las medidas, generó fuerte preocupación e incertidumbre tanto en la industria como el agro.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en 2024 Estados Unidos fue el segundo destino en importancia de las exportaciones argentinas, con ingresos para nuestro país de US$ 6.454 millones.

Analizado en grandes segmentos, Combustibles y Energía se ubica como los principales productos que exporta a Argentina hacia dicho destino, con US$ 2.314 millones, mientras que en segundo lugar se ubicó las Manufacturas de Origen Industrial con US$ 2.093 millones, seguido por Manufacturas de Origen Agropecuario con US$ 1.423 millones y Productos Primarios con US$ 625 millones.

“Estamos muy preocupados», dijo el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Daniel Funes de Rioja en una entrevista radial.

«Independientemente de las razones que tenga Estados Unidos, no cabe la menor duda que es una medida disruptiva, que los procesos de apertura e integración comercial se ven claramente alterados. Es una medida de impacto global ya que alcanza a 185 países con aranceles que van del 10 al 25%. Argentina tenía una tasa nominal con respecto a Estados Unidos para importaciones del 13%, y el promedio nominal de Estados Unidos para Argentina era 4,3%”, detalló Funes de Rioja.

Para el titular de la UIA, “esto tiene evidentemente un impacto en la economía mundial, lo cual va a también repercutir en la economía argentina. Lo primero que diría es, frente a este proceso de elevación de la defensa de la producción nacional que hacen, hay que también repensar las medidas que cada país tiene que adoptar”.

«Yo lo que tengo claro es que no es la producción argentina lo que está esquilmando a EE.UU. Entonces, a partir de ahí, si yo tengo que expresar una intención, digo que espero que el canciller Gerardo Werthein, que a partir de hoy tiene reuniones con las autoridades respectivas de Estados Unidos, tenga éxito en darse cuenta que verdaderamente para nosotros, y para esta alianza y permanente presencia de Estados Unidos en Argentina, no es un dato bueno. No es de impacto neutro”, dijo Funes de Rioja.

Para el dirigente empresario, “todo esto tiene repercusión en un país que como Argentina que ha dado un paso importante el año pasado en cuanto a la estabilización macroeconómica, pero quedan las reformas estructurales, tal como la fiscal, la logística, la infraestructura, la laboral”.

En este sentido, remarcó que “la Argentina tiene un gran problema de competitividad histórico. Entonces, para revalorizar, revitalizar eso y hacer un país eficiente y competitivo, evidentemente bajar los aranceles no puede estar separado de revisar a la baja los impuestos nacionales, provinciales y municipales”.

«Si se mantiene esta línea y no se equilibra el terreno, para los sectores transables, industriales y, sobre todo, los de mano de obra intensiva, va a ser muy dificultosa la producción y el empleo. Nosotros no estamos pidiendo cosas de lástima. ¿Ustedes saben los montos que se deben de impuesto País, que debía devolverse porque se eliminó, de pagos de más por anticipo, tanto de Ingresos Brutos como de otros impuestos, que es crédito de capital de trabajo? Nivelemos la cancha. Queremos integrarnos al mundo”, concluyó.

Preocupación en la agroindustria

En el agro y la agroindustria también hay un panorama de incertidumbre y preocupación. De hecho, fue parte de lo que discutió la Mesa de Enlace con el secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Sergio Iraeta en una reunión de trabajo que se llevó a cabo hoy por la mañana y que no estaba en el temario previo.

«A lo ya definido como por ejemplo alivio fiscal, infraestructura, seguridad, entre otros, hemos sumado algunos actuales como el impacto de la decisión de Estados Unidos de subir aranceles a productos importados», dijo el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, tras la reunión.

Por su parte, el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), Gustavo Idígoras, ve a la medida de Trump como negativa para el sector, que exporta por año unos US$ 2.100 millones, de los cuales el 42,8% es generado por el complejo frutícola, seguido por la pesca (9,6%); la miel (7,9%); la carne vacuna (7,8%), la yerba mate (4,7%); el forestal (4,4%); y el sojero (4,4%), por citar los principales.

«Los anuncios del presidente Donald Trump de hoy, presentando la ley de Liberación Comercial que implica una suba significativas de derechos de importación a todo el mundo, van a generar seguramente una guerra comercial tarifaria a nivel mundial con derivaciones comerciales que impacten negativamente en los países con capacidad de exportadora hacia los Estados Unidos», dijo Idígoras.

Según Idígoras, «Argentina se va a ver severamente afectada por las exportaciones agroindustriales del aceite de soja, donde ya estábamos en más de US$ 700 millones, dado que ahora pasamos de un arancel del 19% al 29%, y seguramente la carne vacuna, los limones, jugo de limón, el maní, la pasta al maní, el azúcar y muchos otros productos que son parte de la canasta exportadora argentina se verán severamente afectados y dañados en esto».

«Como CIARA-CEC, impulsamos a que el gobierno inicie negociaciones bilaterales urgentes, aprovechando sobre todo que el presidente Javier Milei tiene una relación amistosa con el presidente Trump para buscar que apliquen rápidamente excepciones y que todo este tipo de derechos adicionales queden eliminados», concluyó.