(Por redacción País Productivo) La economía registró en febrero una caída mensual del 2,6%, la más profunda desde diciembre de 2023, mientras que en la comparación interanual el retroceso fue del 2,1%, golpeado por desplomes del 8,7% en la industria y del 7% en el comercio.

El indicador oficial de actividad mostró un fuerte freno respecto de enero y llevó a la serie desestacionalizada a su menor nivel desde julio de 2025, reflejando un deterioro más amplio en distintos sectores productivos.

La magnitud de la baja encendió alertas por tratarse del peor desempeño mensual en más de dos años, en un contexto donde la actividad venía mostrando señales de desaceleración.

Entre los factores que explicaron la contracción sobresalió el retroceso de la industria manufacturera, que con una caída del 8,7% tuvo una de las mayores incidencias negativas sobre el indicador general.

También el comercio exhibió un deterioro marcado, con una baja interanual del 7%, reflejando un menor nivel de consumo y una dinámica más débil en la demanda interna.

Otro elemento que incidió en el resultado fue el impacto estacional vinculado al fin de la cosecha de trigo, que moderó el aporte del agro luego de varios meses de fuerte expansión.

Pese al cuadro general adverso, algunos rubros lograron amortiguar parcialmente la caída. Energía y minería encabezaron las subas con un avance del 9,9% interanual.

El sector agropecuario también mostró un desempeño positivo, con una mejora del 8,4%, aunque por debajo de las tasas de dos dígitos observadas durante diciembre y enero.

La intermediación financiera completó el grupo de actividades en expansión con una suba del 6%, aportando uno de los pocos datos favorables dentro del relevamiento oficial.

Sin embargo, esos avances no compensaron el peso de los sectores en retroceso, especialmente por la incidencia que tienen industria y comercio sobre el conjunto de la economía.

Desde el Gobierno buscaron relativizar el resultado y destacaron que el indicador tendencia-ciclo mostró una mejora del 0,1% mensual, manteniéndose en terreno positivo pese a la caída del EMAE.

Esa medición, que busca captar la evolución subyacente de la actividad, acumula casi dos años de expansión, según remarcó el Ministerio de Economía al analizar el dato.

Entre las explicaciones oficiales también se mencionó un efecto calendario, dado que febrero tuvo dos días hábiles menos que en igual mes de 2025, lo que habría afectado el nivel de producción.

A ese factor se sumó el impacto económico derivado de un paro general durante el mes, elemento que, según la visión oficial, también condicionó el desempeño de febrero.

Más allá de esos atenuantes, la caída del 2,6% mensual dejó una señal de enfriamiento económico que reabre interrogantes sobre la solidez de la recuperación y la evolución de la actividad en los próximos meses.