(Por redacción País Productivo) El mercado laboral argentino volvió a mostrar señales de deterioro en mayo: el empleo privado registrado se redujo en 9.059 puestos, equivalente a una baja mensual del 0,15%. Con este resultado, el sector acumuló un año completo de retrocesos.
Los datos surgen de las estadísticas desestacionalizadas del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), difundidas por la Secretaría de Trabajo. El comportamiento del empleo formal mostró, así, una evolución desfavorable pese a que la caída general de algunos segmentos laborales fue parcialmente compensada por otras categorías.
En particular, durante mayo el empleo público registró un incremento marginal de 736 puestos, mientras que el trabajo en casas particulares sumó 1.352 posiciones. También creció el número de monotributistas, con 2.676 nuevas inscripciones, aunque los trabajadores autónomos disminuyeron en 3.059 casos.
La comparación interanual permite dimensionar con mayor claridad el deterioro. Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, el sector privado formal perdió 135.438 puestos, una contracción del 2,16%. En el mismo período, el empleo público cayó en 16.701 trabajadores, mientras que el régimen de casas particulares incorporó 6.319 personas.
El crecimiento del monotributo también funcionó como una vía de incorporación al mercado laboral, con 42.672 nuevos inscriptos en un año. Sin embargo, ese aumento no alcanzó para compensar la destrucción de puestos asalariados formales, por lo que el balance general continuó siendo negativo.
La pérdida de empleo se concentró especialmente en algunas de las principales ramas de la economía. La industria manufacturera encabezó el retroceso, con 52.341 puestos menos en el último año, seguida por el comercio, que redujo su dotación en 39.154 trabajadores.
También registraron bajas significativas las actividades vinculadas con transporte, almacenamiento y comunicaciones, que resignaron 13.915 empleos, y la intermediación financiera, con una disminución de 6.924 puestos. En conjunto, estos cuatro sectores reúnen cerca de la mitad del empleo asalariado privado registrado.
En contraste, algunas actividades comenzaron a mostrar una evolución más favorable. Agricultura, ganadería y silvicultura, junto con la explotación de minas y canteras, evidenciaron mejoras desde febrero. La construcción, los hoteles y restaurantes y otras ramas de servicios, por su parte, desaceleraron el ritmo de destrucción de puestos.
Si se toma como referencia el inicio de la actual gestión nacional, la pérdida acumulada es todavía mayor: desde entonces desaparecieron 241.176 empleos privados registrados, mientras que el sector público redujo su dotación en 79.865 trabajadores. El monotributo, en cambio, incorporó 160.573 nuevos inscriptos durante ese período.
El panorama tampoco mostró una recuperación clara al comenzar junio. La Encuesta de Indicadores Laborales registró una nueva disminución del empleo privado en compañías de diez o más trabajadores, con una baja del 0,1% en los principales centros urbanos. En el interior, el descenso fue de 0,2%, frente al 0,1% observado en el Gran Buenos Aires.
A la contracción del empleo se sumó una pérdida de poder adquisitivo. El salario real promedio del sector privado registrado cayó 2,9% en mayo y volvió a retroceder 0,9% en junio, acumulando dos meses consecutivos de descenso. Como resultado, quedó por primera vez en 20 meses por debajo del nivel de noviembre de 2023.
El cuadro configura un mercado de trabajo que continúa atravesando dificultades: mientras los puestos privados formales mantienen una tendencia descendente, la recuperación del monotributo y de otras categorías no alcanza para revertir la destrucción de empleo asalariado. La industria y el comercio aparecen como los sectores más golpeados y explican una parte sustancial del retroceso registrado durante el último año.
