(Por redacción País Productivo) La actividad económica registró una caída mensual del 2,9% en julio de 2026, el mayor retroceso desde abril de 2020, cuando el desplome había alcanzado el 15,8% en medio de las restricciones por la pandemia.

En la comparación interanual, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC mostró una contracción del 1,4%, con la industria manufacturera entre los sectores más afectados, al registrar una baja del 4,6%.

El resultado de julio quedó por debajo de las previsiones del mercado, que esperaban una disminución mensual cercana al 0,8%. De esta manera, el indicador interrumpió la mejora interanual del 2,7% que había exhibido en junio y profundizó las señales de desaceleración de la economía.

Pese al dato negativo, el ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que la actividad acumuló un crecimiento del 1,7% durante los primeros siete meses del año frente al mismo período de 2025. El funcionario atribuyó el desempeño de julio a la incidencia de «distintos shocks transitorios» que afectaron a diferentes ramas de la economía.

Entre los factores que incidieron sobre la industria manufacturera, Caputo mencionó la menor disponibilidad de gas. También señaló que las lluvias y nevadas por encima de los promedios históricos perjudicaron a la construcción, la minería y algunos servicios, mientras que las horas trabajadas disminuyeron en determinados sectores en relación con el Mundial de fútbol.

En la comparación interanual, 7 de los 15 sectores que integran el EMAE mostraron variaciones positivas. La pesca encabezó las subas, con un incremento del 424,5%, seguida por la explotación de minas y canteras, que avanzó un 8,4%, y la agricultura, ganadería, caza y silvicultura, con una mejora del 0,7%.

En contraste, ocho actividades registraron retrocesos. El comercio mayorista y minorista, junto con las reparaciones, sufrió una contracción del 5,1% interanual, mientras que la industria manufacturera cayó un 4,6%. Ambos sectores restaron en conjunto 1,3 puntos porcentuales a la variación del indicador. La intermediación financiera también mostró una disminución del 3%.

A estos resultados se sumó la caída del 4,5% en los impuestos netos de subsidios, que representaron la mayor incidencia negativa sobre el EMAE. Este componente contempla los tributos aplicados a los productos, como el IVA, descontados los subsidios destinados a la producción y al consumo.

El deterioro de julio se produjo después de que el Producto Bruto Interno (PBI) desestacionalizado avanzara un 0,7% en el primer trimestre de 2026 y retrocediera un 0,6% en el segundo frente a los tres meses anteriores. Si la economía vuelve a contraerse en el tercer trimestre, acumularía dos períodos consecutivos de caída, una situación que se conoce como recesión técnica.

Antes de la publicación del EMAE, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyectaba una recuperación del 1,1% para el tercer trimestre y del 1,3% para el cuarto. Sin embargo, el resultado de julio podría modificar esas estimaciones, en un escenario marcado por la caída del consumo privado y de la inversión durante el segundo trimestre, además de una pobreza del 32,3% en el primer semestre.

El retroceso de la actividad también plantea desafíos para las proyecciones oficiales. El Presupuesto 2027 enviado al Congreso contempla un crecimiento del PBI del 3% para 2026 y del 4% para 2027, mientras que las estimaciones privadas anticipaban una expansión del 2,1% para este año, frente al 3,5% que calculaban a comienzos de 2026.