(Por redacción País Productivo) La pobreza volvió a aumentar en Argentina durante el primer semestre de 2026 y alcanzó al 32,3% de la población, lo que representa una suba de 4,1 puntos porcentuales respecto del 28,2% registrado en la segunda mitad de 2025.
El deterioro del indicador revirtió la tendencia descendente que había mostrado en el período anterior, según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
El relevamiento oficial correspondiente a los primeros seis meses del año reflejó un nuevo retroceso en las condiciones de vida de los hogares argentinos. La proporción de personas que no cuentan con ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas volvió a incrementarse luego de la reducción observada en el segundo semestre del año pasado.
La medición de la pobreza se realiza a partir de los ingresos de los hogares y su comparación con el valor de la Canasta Básica Total (CBT), que contempla los bienes y servicios esenciales para la subsistencia. Aquellos grupos familiares cuyos recursos no alcanzan a cubrir ese umbral son considerados pobres.
El resultado del primer semestre de 2026 marcó un cambio respecto del comportamiento que había mostrado el indicador durante la segunda mitad de 2025, cuando había descendido hasta el 28,2%. En apenas seis meses, la proporción de personas en situación de pobreza volvió a crecer y superó el 32%.
La evolución del indicador se produjo en un contexto de dificultades para sostener el poder adquisitivo de los ingresos familiares. La dinámica de los precios y la capacidad de compra de los hogares son variables centrales para determinar cuántas personas quedan por debajo de la línea de pobreza.
El incremento de 4,1 puntos porcentuales respecto del semestre anterior evidenció que la mejora registrada en la medición previa no logró consolidarse durante los primeros meses de 2026. De esta manera, el indicador volvió a ubicarse por encima del nivel con el que había cerrado 2025.
La cifra difundida por el INDEC corresponde a los 31 principales aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Se trata de la medición oficial utilizada para analizar la evolución de la pobreza y la indigencia en el país.
El indicador refleja la proporción de personas que viven en hogares cuyos ingresos no alcanzan para cubrir una canasta de bienes y servicios básicos. Por ese motivo, su evolución está vinculada tanto con los ingresos familiares como con el costo de vida.
La suba de la pobreza durante el primer semestre se sumó a las dificultades que atraviesan los hogares para sostener sus niveles de consumo. El resultado oficial mostró que una mayor proporción de la población quedó por debajo del umbral de ingresos establecido para cubrir las necesidades básicas.
El dato también puso de manifiesto la interrupción de la trayectoria descendente que había mostrado la pobreza en el segundo semestre de 2025. En ese período, el indicador había alcanzado el 28,2%, antes de avanzar hasta el 32,3% en la primera mitad de este año.
La publicación del informe del INDEC permitió establecer una comparación entre ambos semestres y dimensionar el alcance del deterioro. La diferencia de 4,1 puntos porcentuales reflejó el aumento de la proporción de personas que no lograron cubrir el costo de la canasta básica total.
Con el 32,3% registrado entre enero y junio de 2026, la pobreza volvió a ubicarse en torno a un tercio de la población urbana relevada. El dato confirmó un nuevo incremento del indicador social en la primera mitad del año y dejó atrás la mejora que se había observado durante el semestre anterior.
