(Por redacción País Productivo) El Gobierno volvió a postergar la suba de los impuestos a los combustibles y decidió trasladar del 1° de octubre al 1° de noviembre la aplicación de los incrementos pendientes sobre la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil. La medida evita durante octubre una presión tributaria adicional sobre los precios en los surtidores.
La decisión fue oficializada mediante el Decreto 1126/2026, que extiende hasta el 31 de octubre el esquema vigente. De esta manera, los montos que habían quedado pendientes comenzarán a regir, de acuerdo con el nuevo cronograma, desde el 1° de noviembre.
Los aumentos que fueron nuevamente diferidos corresponden a las actualizaciones acumuladas de 2024 y 2025, además de las correspondientes al primer y segundo trimestre de 2026. El mecanismo alcanza al Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y al Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC).
Con esta decisión, durante octubre no se incorporará al precio de los combustibles el ajuste tributario que debía comenzar a aplicarse desde mañana. Sin embargo, la postergación de los impuestos no implica necesariamente que los valores de las estaciones de servicio permanezcan sin cambios, debido a la incidencia de otros costos y de las decisiones comerciales de las petroleras.
Los gravámenes tienen un mecanismo de actualización trimestral vinculado a la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) elaborado por el INDEC. Las revisiones están previstas para enero, abril, julio y octubre de cada año.
El Gobierno viene postergando la entrada en vigencia de esos ajustes mediante sucesivas disposiciones. En el caso de los incrementos correspondientes a 2024, 2025 y los dos primeros trimestres de 2026, la fecha de aplicación había sido llevada previamente hasta el 1° de octubre.
El antecedente inmediato había establecido ese último plazo para la actualización de los impuestos. Ahora, el Ejecutivo decidió extenderlo nuevamente por un mes, por lo que el impacto tributario de los incrementos pendientes quedó programado para noviembre.
Entre los fundamentos de la medida, el Gobierno sostuvo que busca “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”. El argumento utilizado apunta a administrar el impacto de la actualización de los gravámenes sobre la actividad económica y los precios.
La postergación mantiene durante octubre sin aplicar el efecto completo de los impuestos acumulados sobre la nafta y el gasoil. Según estimaciones realizadas previamente, una aplicación de todo el incremento pendiente podría haber generado un impacto de alrededor del 11,2% en la nafta súper y de 4,3% en el gasoil grado 3. Esas cifras representan una estimación del eventual traslado y no un aumento definido por el Gobierno.
Con el nuevo calendario, el 1° de noviembre quedó establecido como la próxima fecha para la aplicación de los incrementos tributarios pendientes. De esta manera, el Ejecutivo volvió a diferir por un mes una actualización que acumula ajustes correspondientes a 2024, 2025 y los dos primeros trimestres de 2026.
