(Por redacción País Productivo) El Gobierno nacional había depositado altas esperanzas en que el campo y los exportadores de granos y derivados aportarían la cantidad necesaria de dólares, e inclusive muchos más, para darle tranquilidad cambiaria hasta que el préstamo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) se cristalice.

Para eso, el ministro de Economía, Luis Caputo, impusló una baja temporal de retenciones del 20% hasta el 30 de junio. Si bien fue un pedido de las gremiales del campo, que veían como la sequía y los bajos precios internacionales apretaban cada vez más sus márgenes, el Gobierno, más allá de «ayudar» al sector, buscó un aluvión de dólares, que, claramente, no se dio.

El mejor reflejo de eso es la liquidación de divisas de marzo. Según la Cámara de la Industria Aceitera y del Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC), en marzo el sector liquidó un total de US$ 1.880 millones, que si bien representa un salto del 20% en la comparación interanual, también implica una merma del 15% respecto a febrero.

Para Ciara-CEC, este monto final se dio por «la reducción de derechos de exportación bajo el Decreto 38/25 así como de una menor fluidez del mercado de granos con ventas a la exportación en los últimos días del mes de marzo».

En diálogo con País Productivo, el director de RIA Consultores, Javier Preciado Patiño, indicó que las ventas de las productores cae en la última semana de marzo respecto a la tercera, pero que, no obstante, la anteúltima semana, fue «muy buena».

Según sus números, en lo que es soja, en la tercera semana del mes pasado, los productores vendieron 1,2 millones de toneladas de mercadería con precio a fijar, más de 800.000 toneladas con precio hecho y poco menos de 200.000 toneladas con precio fijado. Teniendo en cuenta los valores totales, fue la mejor semana desde que se puso en vigencia la baja de retenciones.

Y si bien en la última semana las ventas bajan (600.000 toneladas con precio hecho; 400.000 toneladas con precio a fijar; 120.000 toneladas con precio fijado), se encuentra en los valores del resto de la semanas.

En cuanto a la liquidación de divisas, a Preciado Patiño lo sorprede el dato, ya que esperaba un monto más cercano a los US$ 2.000 millones, ya que «el volumen de las DJVE es muy parecido al de febrero y los exportadores tienen que pagar sobre lo que declaran, no cuando embarcan».

«Una posible explicación es que en su momento hayan adelantado (divisas) para comprar el grano. Incluso hayan traído los dólares antes de exportar. Pero los números duros, como ventas, DJVE y embarques están en niveles muy similares a febrero», dijo.

Por último, indicó que «es cierto que si se instala la idea de una devaluación, los negocios tienden a frenarse, pero si la liquidación está en función de las DJVE los números de marzo y febrero son casi iguales».

Ventas

Por su parte, el analista del mercado de granos de la corredora Grassi, Juan Manuel Uberti, sostuvo que «la comercialización de soja viene un tanto demorada y lenta, tanto en lo que queda del ciclo 23/24 como la nueva campaña 24/25».

«Cuando miramos los volúmenes y la negociación como porcentaje de las cosechas, en ambos casos se exhibe un menor dinamismo respecto de años anteriores o lo que suele ser normal para la época del año», explicó.

Sin embargo, aclaró que «en los últimos días, con la mejoría de los precios, algo de más de negocios se activaron, cuando las cotizaciones rondaron los $345.000 – $350.000. Esto estuvo explicado por la mejoría del dólar blend, recomposición de precios en el mercado de Chicago y necesidades puntuales de fábricas ante un inicio de cosecha que se va a generalizar más para la segunda semana de abril. Además, la disparada en algunas posiciones del dólar futuro permitió armar negocios para capturar esa tasa implícita de devaluación. Son negocios financieros».

Por otro lado, Uberti marcó que «en maíz, lo que quedó de la campaña 23/24 fue un ritmo de negociación normal. Sobre fines del año pasado y principio de este, la mejoría de precios se dejo ver en el ritmo de negocios. El nuevo ciclo aún exhibe un menor ritmo en el avance de la comercialización».

Para el especialista, hay una serie de razones que explican el menor nivel de ventas por parte de los productores, a pesar de la baja de retenciones

Por ejemplo, hasta no tener certezas de los rindes y volumen cosechado, no va a comprometer mercadería. Algunas regiones como el NOA, Santiago del Estero y Chaco, sufrieron pedidas de rinde y área notables.

Además, las lluvias de las últimas semanas fueron generando demoras en el avance de la cosecha y disponibilidad de mercadería (sobre todo de maíz).

Por otra parte, «la incertidumbre y volatilidad en el mercado cambiario lleva a pensar en la posibilidad de una devaluación, corrección nominal del tipo de cambio o cambio en el esquema de política cambiaria, lo cual lleva a paralizar o frenar ventas hasta que no esté clara esta cuestión», concluyó.

Reservas en caída libre

El apuro del Gobierno por contar con dólares frescos, ya sea del campo o del FMI, responde a que las presiones cambiarias en el país no cesan, con las cotizaciones paralelas subiendo jornada tras jornada, el Riesgo País en alza y reservas en caída libre.

De hecho, el Banco Central (BCRA) cerró ayer su 11° sesión consecutiva desprendiéndose de dólares, volcando en el mercado unos US$ 143 millones.

De este modo, la pérdida acumulada de los últimos días ascendió a US$ 1.780 millones y en todo marzo tuvo la autoridad monetaria tuvo que desprenderse de US$ 1.156 millones más, dando un saldo negativo de casi US$ 3.000 millones, el peor dato mensual desde marzo de 2023.

Mientras tanto, las reservas brutas internacionales se hundieron en US$ 723 millones, hasta los US$ 25.052 millones, mínimo desde el 29 de enero.