(Por redacción País Productivo) La agencia Moody’s elevó la calificación de la deuda soberana de la Argentina de Caa1 a B3 y cambió la perspectiva de estable a positiva, con lo que el país quedó alineado con las mejoras que previamente habían otorgado Fitch Ratings y S&P Global Ratings.
La decisión marca un nuevo respaldo de las principales agencias internacionales al programa económico argentino. Con este cambio, las tres grandes calificadoras ubican la deuda soberana del país en un nivel equivalente dentro de la categoría especulativa, aunque con una visión más favorable sobre su evolución.
Moody’s explicó que la suba de la nota responde a que «las probabilidades de default se redujeron materialmente», luego de que el programa económico avanzara desde una etapa inicial de estabilización hacia una mejora más duradera del perfil crediticio.
En su informe, la calificadora sostuvo que «la mejora de la calificación refleja la estabilización macroeconómica en curso y una mejora de los indicadores de solvencia soberana», además de destacar el fortalecimiento de la posición externa del país.
Entre los factores que respaldaron la decisión, la agencia mencionó la consolidación del equilibrio fiscal, la desaceleración de la inflación y el avance de las reformas económicas que redujeron los desequilibrios macroeconómicos.
Asimismo, Moody’s resaltó que la mejora del frente externo constituye uno de los cambios estructurales más relevantes de la economía argentina, apoyado en las perspectivas de crecimiento de las exportaciones de energía y minería, el aumento de las inversiones y una acumulación gradual de reservas internacionales.
La calificadora consideró que esos elementos fortalecen la capacidad de pago de la deuda soberana y disminuyen la vulnerabilidad externa que históricamente caracterizó a la economía argentina.
Además del cambio de nota, Moody’s modificó la perspectiva de la deuda de estable a positiva, una diferencia respecto de Fitch y S&P, que mantienen una perspectiva estable para la Argentina.
La mejora de Moody’s completa una secuencia iniciada en mayo, cuando Fitch Ratings elevó la calificación de la deuda soberana argentina hasta B-, al considerar que el programa económico redujo los desequilibrios fiscales y monetarios y fortaleció la disponibilidad de divisas.
Posteriormente, S&P Global Ratings también mejoró la nota desde CCC+ hasta B-, al señalar una menor percepción de riesgo sobre la capacidad de pago del país gracias al equilibrio fiscal, la desaceleración inflacionaria y la normalización del mercado cambiario.
Con la decisión conocida este martes, Moody’s llevó la calificación hasta B3, equivalente al B- utilizado por Fitch y S&P, de modo que las tres principales agencias internacionales convergen en un mismo nivel de evaluación para la deuda soberana argentina.
Desde el Gobierno celebraron la decisión y remarcaron que el cambio refleja el impacto de las políticas de estabilización implementadas desde el inicio de la gestión.
El informe de Moody’s también sostuvo que la continuidad del proceso de reformas, junto con el fortalecimiento del sector externo y la llegada de inversiones, podrían seguir mejorando el perfil crediticio del país en los próximos años.
Pese a la mejora, la deuda argentina continúa dentro de la categoría especulativa y todavía se mantiene por debajo del denominado grado de inversión, reservado para emisores con menor riesgo crediticio.
La decisión de Moody’s representa un nuevo respaldo internacional al rumbo de la economía argentina y consolida una tendencia iniciada este año, en la que las tres principales calificadoras de riesgo revisaron al alza la nota de la deuda soberana del país.
