(Por redacción País Productivo) Las economías regionales argentinas atravesaron en julio de 2026 un escenario mayoritariamente crítico: apenas 4 de las 19 actividades relevadas por Coninagro mostraron resultados positivos, mientras que 9 quedaron en rojo y otras 6 permanecieron en amarillo. Además, la actividad forestal y los cítricos dulces empeoraron su situación respecto de junio y pasaron a integrar el grupo de sectores más comprometidos.
El Semáforo de las Economías Regionales, elaborado mensualmente por Coninagro, analiza variables vinculadas con el negocio, la producción y el mercado. Entre los indicadores considerados se encuentran la evolución de precios y costos, el área sembrada o el stock, los niveles de producción, el comercio exterior y el comportamiento del consumo interno.
En la zona roja se ubicaron la yerba mate, el arroz, el vino y mosto, las hortalizas, el algodón, la leche, la mandioca, la actividad forestal y los cítricos dulces. Según explicaron los técnicos de Coninagro, “los precios que reciben los productores se mantuvieron prácticamente estancados o crecieron por debajo de la inflación” y, junto con el aumento de los costos operativos, provocaron un deterioro de los márgenes reales.
La entidad señaló que las dificultades responden a factores diferentes según cada producción. “En algunos casos predomina una contracción o falta de dinamismo de la demanda, vinculada a cambios en los patrones de consumo, una menor capacidad de compra o dificultades en otros eslabones de la cadena”, indicaron desde Coninagro.
También existen actividades donde el problema se origina principalmente en la oferta. En esos casos, “las presiones provienen principalmente de la oferta, ya sea por sobreoferta que generan una mayor disponibilidad relativa, o por una estructura de costos creciente que comprime los márgenes del productor”, sostuvieron desde la entidad.
En contraste, bovinos, ovinos, granos y miel fueron las únicas 4 actividades que terminaron julio en verde. Estos sectores registraron precios con una evolución superior a la inflación y lograron mejorar sus precios relativos y sus márgenes, acompañados, en términos generales, por una dinámica favorable de los mercados y de la producción.
Coninagro destacó que la fortaleza de la demanda fue uno de los principales factores detrás de la mejora de esos rubros. El comportamiento de los mercados permitió una mayor valorización de las producciones y marcó una diferencia con las actividades afectadas por la debilidad del consumo o por la presión de una oferta elevada.
En amarillo permanecieron el tabaco, las peras y manzanas, las aves, los porcinos, la papa y el maní. El informe describió una situación heterogénea, con sectores cuyos precios “no logran recomponer completamente su poder de compra frente a la inflación”, en un contexto donde los costos siguen elevados y la demanda muestra poco dinamismo.
Uno de los deterioros más relevantes de julio fue el de la actividad forestal. El sector pasó de amarillo a rojo luego de que sus precios acumularan una suba de apenas 4% interanual. A ese desempeño se sumaron la menor actividad de la construcción y la obra pública, una estructura de costos elevada y una mayor competencia externa, mientras las importaciones crecieron 13% interanual.
Los cítricos dulces también ingresaron a la zona roja durante julio. El consumo interno registró una caída de 10% interanual y las exportaciones retrocedieron 34%, mientras que los precios aumentaron 17% interanual, por debajo de la inflación. La producción, en tanto, se mantuvo prácticamente sin cambios, en torno a 1,6 millones de toneladas sobre unas 80 mil hectáreas.
La situación actual también refleja problemas que se extienden durante largos períodos. El Semáforo de Coninagro se publica desde hace más de ocho años y, durante ese tiempo, 7 de las 19 economías relevadas permanecieron en rojo durante más de la mitad de los meses analizados. La vitivinicultura fue uno de los casos más críticos, con indicadores negativos en más del 73% de ese período, seguida por la actividad lechera, con 65%, y la arrocera y citrícola, ambas con 64%.
Los sectores vitivinícola y yerbatero, además, arrastran extensos períodos consecutivos en situación crítica. La vitivinicultura acumuló 42 meses seguidos en rojo desde enero de 2023, mientras que la actividad yerbatera registró 28 meses consecutivos en esa condición desde abril de 2024. “En la actualidad, a pesar de haber superado la fase más crítica de los años previos, se presentan limitantes que mantienen la situación generalizada en estado de precaución”, señalaron desde Coninagro.
