(Por redacción País Productivo) Por medio del análisis de datos provenientes de diversas fuentes, el gremio detalló con números la grave situación que atraviesa la industria y remarcó las diferencias que hay con otros rubros.

La elaboración del informe titulado “Dinámica de la actividad económica y el empleo” llevó a los especialistas de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) a hacer una comparación de la evolución que tuvieron distintos sectores en los últimos tres años. Si bien reconocen que la crisis de la construcción se comenzó a sentir durante la gestión del gobierno de Alberto Fernández, aseguran que la política de ajuste de Javier Milei profundizó la tendencia y causó un daño del que aún no se pudo salir. 

El estudio puso foco en los distintos estados de situación que se vivieron en el periodo que va desde 2022 a 2024, con algunas referencias a los primeros tres meses de 2025. Se evaluó el comportamiento de variables como la inversión, la producción y -por supuesto- el empleo. El análisis se basó en la información de fuentes como INDEC, IERIC, datos del Seguro de Vida Obligatorio, OSPECON y los recabados por la propia UOCRA, entre otros.

El clima de los comicios presidenciales que se extendieron hasta el balotaje, las devaluaciones del peso que se llevaron a cabo en septiembre y en diciembre de 2023 y la incertidumbre en torno al nuevo rumbo del mandato libertario le dieron el primer golpe al tablero económico en general.

“Considerando el mercado de trabajo en su conjunto para ese período, hubo un incremento de la desocupación abierta de 278.000 personas; de los asalariados registrados por debajo de la línea de pobreza en 583.000 personas y de los independientes informales de 125.000 personas”, explica el texto publicado por la entidad gremial en referencia al resultado de aquel primer cimbronazo en cuanto al empleo de calidad.

En particular, resaltan que la construcción sufrió gravemente el plan oficialista de conseguir el tan preciado equilibrio fiscal que, entre otras cosas, derivó en un recorte de la obra pública. Si bien los datos revelan un repunte de algunas actividades como la minería y la energía, el crecimiento tiene carácter heterogéneo y no alcanza a la construcción, que aún no ve signos de rebote.

Estos resultados tienen su correlato en los niveles de trabajo mal llamados “en blanco”, que según el informe fue mucho más grave para los asalariados del rubro. “Al hacer la comparación entre el segundo trimestre de 2023 y el mismo tramo de 2024, la caída en el empleo registrado sectorial alcanza el orden del 20%, mientras que, en el mismo tramo, la caída en esta variable general fue del 2%”.

La relación entre la pérdida de puestos de trabajo en obras y edificación y la disminución de las dotaciones en el resto de los rubros que traccionan la economía nacional muestra una desventaja para la construcción. Desde el punto de vista del estudio dado a conocer por la UOCRA, “tomando los cuartos trimestres 2023 y 2024, el sector presentó un retroceso del empleo registrado en más del 16%, mientras que las otras ramas seleccionadas incrementaron sus contrataciones entre 0,4 y 1,6%”.