*Por Mario López, Presidente de la Cámara Argentina Fintech.

En los últimos años, la Argentina ha sido testigo de una transformación sin precedentes en su sistema financiero. Lo que alguna vez fue una industria concentrada en un puñado de entidades con servicios destinados a un selecto grupo de usuarios, se ha convertido en un ecosistema dinámico, diverso e interconectado. Fue un cambio impulsado por el fenómeno fintech, en el que confluyeron la aplicación de tecnología, una mayor competencia y el surgimiento de usuarios mucho más exigentes, que dieron lugar a una nueva dimensión del sistema financiero argentino.

En este tiempo, la industria fintech introdujo herramientas que permitieron escalar y brindar servicios de manera más rápida y eficiente para llegar a millones de usuarios históricamente excluidos, lo que dio lugar que la Argentina sea hoy el país con mayor acceso a servicios financieros de la región.

¿Cómo llegamos hasta acá?

En noviembre último la Cámara cumplió siete años de su fundación. Éramos apenas 13 empresas que se unieron para entender cómo colaborar en la búsqueda de conectar el mundo digital con el financiero, para ofrecer soluciones reales a personas y empresas. Desde entonces, crecimos hasta ser hoy somos más de 300 socios que generan más de 35.000 empleos directos, un reflejo de la consolidación de Fintech como uno de los sectores más dinámicos de la economía argentina.

El fenómeno fintech es el signo de un cambio de paradigma en la forma en que los argentinos se relacionan con el dinero. Lo advertimos en la adopción masiva de pagos digitales y transferencias inmediatas, que creció más de 20 veces en los últimos cinco años; en el acceso al crédito, con más de 6 millones de personas con préstamos vigentes con una fintech -casi 1 de cada 5 préstamos del sistema financiero-, de las cuales el 40% no accede a otros productos de crédito bancario; en los más de 13 millones de personas que tienen una cuenta de inversión en FCI activa en una billetera virtual, lo que lo convierte en el instrumento de mayor difusión de la historia de nuestro país; o en los más de 4 millones de personas que interactúan todas las semanas con aplicaciones de criptomonedas, haciendo de la Argentina el país con más uso de la Latinoamérica. Son apenas algunos datos que reflejan cómo la industria Fintech democratizó el acceso a servicios financieros en el país.

Los desafíos y oportunidades hacia adelante

Estamos en las puertas de un sistema financiero más complejo y sofisticado, en el que las fintechs coexisten y colaboran con bancos, grandes industrias y nuevas empresas multiservicio. Sin embargo, alcanzar el potencial pleno de esta nueva dimensión requiere abordar desafíos clave:

. Definir estándares tecnológicos que fortalezcan la interoperabilidad.
. Ampliar la seguridad y protección de los usuarios, mitigando riesgos como fraudes y estafas.
. Fomentar la colaboración entre actores, desde reguladores hasta startups, para construir un ecosistema cohesionado.
. Generar instrumentos y condiciones que canalicen el ahorro hacia la inversión, profundizando el mercado financiero.

El 2024 trajo señales alentadoras. La inflación en retroceso, la baja de tasas de interés y el crecimiento del crédito al sector privado son indicios de un entorno económico más favorable. Estas condiciones, sumadas al compromiso del sector público y privado, ofrecen una oportunidad única para diseñar un sistema financiero que impulse el desarrollo económico y la inclusión social.

Pensar el futuro

En esta nueva dimensión, debemos reflexionar sobre nuestro rol como industria. Las fintechs no solo están rediseñando la experiencia financiera; también están transformando el sistema en una herramienta para el desarrollo. La adopción de tecnologías blockchain y de los activos virtuales, así como el desarrollo de modelos de negocios financieros por parte de otras industrias como las de Energía, de Telecomunicaciones, la Famecéutica o el Retail, por poner algunos ejemplos, muestran el potencial para construir un ecosistema más inclusivo y diverso.

Tenemos la oportunidad de hacer que esta nueva dimensión del sistema financiero sea una parte clave del motor del desarrollo económico argentino. Es un desafío que requiere compromiso, innovación y colaboración para aportar a un futuro más próspero para todos los argentinos.