(Por redacción País Productivo) El desempleo alcanzó un 6,9% en el tercer trimestre, lo que representó una caída respecto al trimestre anterior, pero una suba en comparación con el mismo periodo de 2023.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en términos anuales, la tasa de desocupación creció 1,2 puntos porcentuales, pasando del 5,7% al 6,9%, pero en comparación con el trimestre previo, descendió 0,7 puntos, desde el 7,6% al 6,9%.

El organismo público también destacó un aumento en la proporción de personas con educación superior dentro de la población desocupada. Entre el segundo y tercer trimestre de 2024, la cantidad de desocupados con educación superior pasó del 8,4% al 12,3%, un aumento de 3,9 puntos.

Al desglosar los datos por género y edad, se observa un incremento en la desocupación femenina entre los 18 y 29 años, que pasó del 23,7% al 24,8%, un aumento de 1,1 puntos porcentuales.

En contraste, el desempleo masculino en ese rango de edad experimentó una baja significativa de 2,5 puntos, de 28,8% a 26,3%. Esta diferencia refleja disparidades en la dinámica del mercado laboral por género.

En cuanto a la subocupación, la tasa total alcanzó el 11,4%, mientras que los «otros ocupados demandantes» y los «otros ocupados no demandantes disponibles» sumaron un 11,9%.

Estos indicadores son esenciales para comprender la presión adicional sobre el mercado laboral, que afecta tanto a los desempleados como a aquellos que no están completamente ocupados. La cifra total de presión laboral, que incluye desocupados, subocupados y otros ocupados disponibles, alcanzó el 30,2%.

Dentro de la población ocupada, que representa el 45% del total, el 73,1% está compuesto por asalariados. Sin embargo, de este porcentaje, solo el 36,7% tiene acceso a un descuento jubilatorio, lo que pone de manifiesto una alta proporción de trabajadores informales o con empleo precario. Este dato subraya la vulnerabilidad económica de una parte significativa de la población activa.

Respecto a la modalidad de empleo, el 23,3% de las personas ocupadas trabajan por cuenta propia, mientras que el 3,3% son empleadores.

Por otro lado, solo el 0,3% de los trabajadores en Argentina realiza tareas familiares sin remuneración, lo que refleja las diferentes formas de empleo en el país. Estas cifras indican una estructura laboral diversa, con una fuerte presencia de trabajadores autónomos.

El nivel educativo de la población ocupada también presenta diferencias significativas. Más de la mitad de los trabajadores (58,5%) tienen como máximo estudios secundarios completos, mientras que el 41,5% posee estudios superiores, ya sean completos o incompletos.