(Por redacción País Productivo) Las ventas minoristas de las pymes registraron en marzo una caída interanual del 0,6% en términos reales y acumulan once meses consecutivos en retroceso, consolidando un escenario prolongado de debilidad en el consumo.

En la comparación mensual desestacionalizada, la actividad también mostró un leve descenso del 0,4% frente a febrero, lo que evidencia la falta de señales de recuperación en el corto plazo.

El deterioro del poder adquisitivo continúa siendo el principal factor que explica la contracción, en un contexto donde los ingresos no logran recomponerse al ritmo de los precios.

A este cuadro se suma la presión creciente de los costos operativos, que achica los márgenes y complica la rentabilidad de los comercios.

Los empresarios advierten que los aumentos en servicios, combustibles e impuestos impactan de manera directa sobre la estructura de gastos fijos.

En el desglose por rubros, el sector textil e indumentaria tuvo una baja interanual del 0,4%, con un comportamiento heterogéneo según el tipo de producto.

El inicio de clases y la cercanía del invierno impulsaron la demanda de uniformes y prendas de abrigo, aunque otros segmentos quedaron relegados.

En ese marco, los comercios recurrieron a liquidaciones para dar salida al stock de verano, mientras los consumidores priorizaron precios y financiación.

El rubro de bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles mostró una de las mayores caídas, con una contracción del 8,3% interanual.

La postergación de gastos no esenciales por parte de los hogares afectó de lleno a este segmento, donde predominan compras vinculadas a renovación o mejora del hogar.

En paralelo, la competencia con canales informales y opciones de bajo costo intensificó la presión sobre los comercios formales.

El sector farmacéutico, en cambio, registró una suba del 1,1% interanual, impulsado por la demanda estacional de medicamentos y productos específicos.

Sin embargo, incluso en este rubro se observó una retracción en artículos no esenciales, con un consumo enfocado en lo estrictamente necesario.

En términos generales, cinco de los siete sectores relevados mostraron resultados negativos, lo que confirma la amplitud del proceso contractivo.

En lo que va del año, las ventas acumulan una baja del 3,6%, reflejando un inicio de 2026 con dificultades para el comercio minorista.

De cara a los próximos meses, el panorama sigue condicionado por la evolución de los ingresos y los costos, en un contexto donde la cautela domina tanto a comerciantes como a consumidores.