(Por redacción País Productivo) La inflación mayorista se desaceleró al 1,1% en junio, por debajo del 1,5% registrado en mayo, impulsada principalmente por la baja en los precios de los productos primarios, en especial del petróleo y algunos alimentos. En paralelo, el costo de la construcción se aceleró al 2,6% mensual, con un fuerte impacto del incremento de la mano de obra.
Según informó el INDEC, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) acumuló un incremento de 9,2% en el primer semestre del año, mientras que la variación interanual alcanzó el 21,2%, consolidando una tendencia de desaceleración respecto de los meses anteriores.
La moderación de junio respondió principalmente a la caída del 2,3% en los productos primarios, una baja explicada por los menores precios del petróleo crudo y de diversos productos agropecuarios, que compensaron parcialmente los aumentos observados en otros segmentos de la economía.
En contraste, los productos manufacturados y la energía eléctrica registraron incrementos durante el mes, aunque de menor magnitud que en períodos previos, lo que permitió que el índice general se ubicara apenas por encima del 1%.
Dentro del IPIM, los productos nacionales aumentaron 1,2% en junio, mientras que los importados registraron una variación más moderada, contribuyendo también a contener el índice general de precios mayoristas.
El comportamiento de los precios mayoristas se ubicó por debajo de la inflación minorista de junio, que fue del 1,9%, reflejando que las presiones sobre los costos de producción continuaron moderándose durante el sexto mes del año.
Los analistas siguen de cerca la evolución del IPIM debido a que constituye un indicador adelantado de las variaciones de costos que posteriormente pueden trasladarse a los precios al consumidor, aunque ese proceso depende de las condiciones de demanda y de la competencia en cada mercado.
En el caso de la construcción, el avance del 2,6% estuvo explicado principalmente por la actualización de los salarios del sector, que volvieron a convertirse en el componente de mayor incidencia dentro del índice elaborado por el organismo estadístico.
La mano de obra registró una suba de 3,9%, muy por encima del promedio general del indicador, mientras que los materiales avanzaron 1,0%, mostrando una dinámica de precios considerablemente más moderada.
Los gastos generales, otro de los componentes del índice de construcción, aumentaron 1,3% durante junio, completando un escenario en el que el costo laboral explicó la mayor parte del incremento mensual.
La diferencia entre la evolución del costo de construir y la inflación mayorista refleja que, mientras los insumos productivos mostraron una desaceleración en sus precios, los ajustes salariales continuaron presionando sobre los costos de las obras.
El comportamiento del IPIM también mostró una marcada diferencia entre los bienes primarios y los manufacturados. La caída de los primeros fue suficiente para compensar parcialmente los aumentos registrados en los productos elaborados y sostener la desaceleración del índice general.
Los datos de junio se conocieron pocos días después de la publicación del índice de inflación minorista, que marcó un incremento del 1,9%, consolidando un escenario de desaceleración de los precios en distintos segmentos de la economía, aunque con comportamientos heterogéneos según cada indicador.
Con un avance del 1,1% en los precios mayoristas y del 2,6% en el costo de la construcción, junio dejó un panorama de menor presión sobre los precios de producción, pero con una persistencia de los aumentos vinculados al factor salarial en uno de los sectores más intensivos en mano de obra de la economía.
