(Por Lucas Bo) Con la capacidad industrial al 58% y casi 100 mil empleos perdidos, un amplio abanico de industriales arman un espacio propio para instalarse en el debate de un modelo de desarrollo. La trastienda de un armado que habla de crédito, reforma laboral y un Estado articulando con los privados.

Un heterogéneo grupo de 70 empresarios busca instalar sus reclamos y propuestas para el debate del modelo productivo en Argentina. Entre ellos hay ganadores y perdedores del modelo económico que instaló Javier Milei, pero no pretenden presentar un pliego de reclamos ni competir entre sí por recursos y la atención del Estado, sino que plantean ser parte de la discusión pública e impulsar una visión de desarrollo en la que los sectores estatal y privado colaboren en la generación de valor agregado. Coincidencia en todo el abanico sectorial respecto de la dificultad de competir contra rivales importados con la actual estructura de costos en dólares.

Todavía no tiene nombre definitivo, pero el que gana más adeptos en esta flamante comunidad es el de Foro de Empresarios por la Innovación y su fecha de bautismo está estipulada para el 26 de noviembre, en el edificio Cero + Infinito de Exactas-UBA. En una reunión previa de la que participaron unos treinta empresarios de sectores que normalmente no comparten mesa se discutió la identidad propia que le quieren imprimir al espacio.

Una foto del sector industrial ayuda a moldear porque la capacidad instalada está en 58%, según el Indec, mientras que la producción manufacturera cayó casi 5% interanual, y según el informe de CEPA sobre los 1.000 días de Milei en el poder se perdieron cerca de 97 mil empleos industriales y cerraron más de cuatro mil fábricas desde fines de 2023. Los números son los de una recesión que convive con un orden macroeconómico que el propio Gobierno exhibe como su mayor logro.

La iniciativa la impulsan Carolina Castro, exfuncionaria de Mauricio Macri y presidenta de Industrias Guidi, la autopartista familiar que le vende a Toyota y a General Motors, y Claudio Drescher, presidente de Jazmín Chebar y titular de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria, el mismo que le respondió públicamente al ministro Luis Caputo cuando el funcionario dijo que no compraba ropa en la Argentina. «Se convirtieron en parte de la casta, porque no resuelven los temas, los eluden», disparó Drescher.

El Foro no pretende ser una cámara empresaria ni representar a un sector puntual sino que se define como un espacio apartidario y plural donde cada empresario está en nombre propio. Se distingue a Darío Giussi, de INVAP, empresa de tecnología nuclear y espacial; la empresaria gastronómica Narda Lepes; el textil Javier Chornik (TEXCom); Alejandro Schvartz (Visuar), por el rubro electrodomésticos; Domingo Contessi, del histórico Astillero Contessi de Mar del Plata; y entre los metalúrgicos ligados al petróleo y el gas está Leandro Tercic (Valmec), que le fabrica válvulas a YPF. También hay lugar para los think tank, con el matemático y CEO de Fundar, Sebastián Ceria. Software, farmacéutica, biotecnología, capital de riesgo también tienen representación. Hay quienes ganan y pierden con este modelo y entre ellos se podrían agrupar al software, la biotecnología, el capital de riesgo entre los primeros, mientras que el segundo grupo lo integran el textil, la metalmecánica, autopartes.

Los planteos que hacen no son de un sector, sino transversales y en ellos no priman ni el relato oficial ni el proteccionismo. Para el flamante foro la estabilidad macroeconómica es condición necesaria para crecer, pero agrega que el mercado interno tiene que funcionar como plataforma para exportar y que para eso hace falta «un Estado que respalde con políticas activas, tal como hacen los países con los que competimos», describieron a País Productivo desde la organización.

Sobre los principales ejes que los nuclean se destacan la necesidad de crédito de largo plazo, articulación entre empresas, Estado y sistema científico, un régimen tributario más simple y progresivo, y la calidad institucional y democrática como condición de cualquier desarrollo sostenido. Y entre todos coinciden en que “ninguna reforma laboral puede resolver los problemas de empleo en una economía estancada”, según establecen en su base programática. Aunque bregan por la modernización de la normativa laboral y los convenios colectivos, lejos de la narrativa libertaria resaltan que “crear más y mejores empleos requiere producir, invertir y crecer” y que “el programa económico debe priorizar la generación de empleo formal, de calidad y con buenos salarios”.

La apuesta, detallaron desde el armado, es transformar «experiencias individuales o aisladas» en una comunidad con capacidad de instalar temas, aparecer en medios y, eventualmente, incidir en la toma de decisiones. Así, buscan operar como un actor de peso en el debate público sin cargar con la etiqueta de lobby sectorial que ya tienen las cámaras tradicionales.

Viniendo de mundos distintos, el gran desafío a atender cuando se ponga en marcha el foro será saber si la heterogeneidad que lo caracteriza a priori alcanza para sostener una agenda común o si cuando haya que poner nombre propio a un reclamo concreto, cada uno vuelve a jugar para su sector.