(Por redacción País Productivo) La industria textil y de indumentaria continúa profundizando su caída en los niveles de actividad, con consecuencias directas en el empleo. Según una encuesta de la Fundación Pro Tejer, en el tercer bimestre las ventas registraron una caída promedio interanual del 39% y la producción del 41%, siendo
estas las mermas más profundas relevadas este año.

Asimismo, el uso de la capacidad instalada cayó en el 76% de los casos relevados. En promedio, la caída fue de -29 p.p. en el tercer bimestre del año en su comparación interanual.

Así, «los resultados confirman seis meses consecutivos de fuerte contracción interanual de la actividad, con perjuicios crecientes de afectación al empleo, dificultades para afrontar pagos corrientes y posible cierre de establecimientos productivos en caso de mantenerse la capacidad instalada ociosa», indicó el trabajo.

«Las principales razones que explican la caída de la producción es la pérdida del poder adquisitivo de la
población (9 de cada 10 empresas identifica la razón como relevante), las expectativas macroeconómicas
y cambio del clima de negocios respecto al futuro (4 de cada 10 empresas). Otras razones identificadas
como relevantes son: la variación de costos de materias primas e insumos, la mayor participación de bienes importados en el consumo, la apreciación cambiaria y el cambio de politicas sectoriales para la industria», detalló el informe.

Empleo

En los primeros seis meses del 2024, el 63% de las empresas encuestadas tomaron medidas que afectaron negativamente al empleo, con la cancelación de horas extras, despidos, suspensiones, adelanto de vacaciones y no-renovación de contratos, entre otros.

«Es relevante destacar la magnitud del empleo de la cadena textil e indumentaria y, por ende, todo lo
que está en juego en caso de que esta recesión continúe: genera 540 mil puestos de trabajo y, por ende,
da sustento a 2 millones de personas a nivel federal», señaló el trabajo.

Por otro lado, el contexto actual determinó que el 84% de las empresas encuestadas decidan no realizar inversiones durante 2024.

Además, el 40% manifestó ya tener dificultades para afrontar pagos corrientes, como impuestos, tarifas, proveedores, salarios. En el plano de la deuda comercial por importaciones, 45% de las empresas todavía afronta dificultad para afrontar gastos de importaciones pasadas, dejando de manifiesto la falta o insuficiencia de suscripción de Bopreal en los últimos meses para sanear deudas pasadas.

«Lugar central»

Ante semejante coyuntura, el sector consideró «primordial y urgente» que «la industria argentina vuelva a
recuperar un lugar central en la agenda económica. No alcanza sólo con el agro, la minería, el gas y el
petróleo (sectores ‘elegidos’ por Milei) para sacar de la pobreza al 60% de la población y dar sustento
económico a 47 millones de personas».

En este sentido, se consultó a las empresas textiles e indumentaria acerca de políticas públicas que
considera más relevantes para sortear la situación actual. Pudiendo elegir tres opciones, la principal opción seleccionada fue una reforma tributaria para alivio fiscal a la producción. En segundo y tercer lugar, aquellas medidas orientadas a reactivar el consumo del mercado interno, con políticas de financiamiento al consumo de productos nacionales y políticas de ingreso para reforzar salarios y jubilaciones.

Otras opciones ampliamente seleccionadas fueron la regulación y control del comercio desleal frente a
productos importados, mayor competitividad cambiaria y politicas de financiamiento para capital de
trabajo.

«Revertir la compleja coyuntura que atraviesa la industria manufacturera, diseñar una macroeconomía
alineada a la producción y llevar adelante políticas integrales que mejoren su competitividad debieran
ser prioridad para evitar que se pierdan aquellas capacidades productivas que llevó muchas décadas
construir y el grave impacto social asociado al desmantelamiento del tejido industrial nacional: sin
industria no hay trabajo para todos», completó el informe.