(Por redacción País Productivo) La crisis financiera de Granja Tres Arroyos dio un nuevo paso hacia los tribunales: Wade SA, una de las sociedades del grupo, presentó el pedido de concurso preventivo luego del fracaso de la reestructuración de una deuda de US$350,9 millones. Mientras tanto, la propia Granja Tres Arroyos SA prepara un camino similar ante la imposibilidad de alcanzar un acuerdo con sus acreedores.
Wade SA es la firma que quedó al frente de los activos de la ex Cresta Roja y se convirtió en la primera sociedad vinculada al grupo en avanzar formalmente con la convocatoria de acreedores. La decisión representa un cambio en la estrategia que la compañía había intentado sostener durante los últimos meses.
Hasta ahora, el grupo buscaba resolver su complejo escenario financiero mediante una negociación privada. El plan incluía quitas de hasta 75% sobre el capital adeudado, plazos de pago de hasta siete años, la incorporación de nuevos inversores y la venta de activos considerados no estratégicos.
Sin embargo, esas conversaciones no llegaron a buen puerto. La falta de un entendimiento con los acreedores llevó a Wade a trasladar el conflicto al ámbito judicial y abrió la posibilidad de que el resto de la estructura empresarial siga el mismo recorrido.
Según informó Ámbito, Granja Tres Arroyos SA también prepara una presentación concursal, lo que podría profundizar la judicialización de la crisis que atraviesa uno de los mayores grupos de la industria avícola argentina.
El pedido de concurso se produce después de un prolongado deterioro financiero y operativo. La empresa había intentado reordenar sus compromisos sin recurrir inicialmente a la Justicia, pero la presión sobre sus cuentas y la falta de acuerdo terminaron modificando ese plan.
La situación económica del grupo tuvo además un fuerte impacto sobre su estructura productiva y laboral. Desde el comienzo de la crisis, a fines de 2024, las distintas compañías vinculadas a Granja Tres Arroyos acumularon cerca de 1.730 desvinculaciones.
Uno de los episodios más graves se registró en Capitán Sarmiento, donde la paralización de una planta derivó en el envío de más de 700 telegramas de despido. De ese total, 554 correspondieron a trabajadores de esa localidad bonaerense, mientras que otros empleados de zonas cercanas también quedaron alcanzados por las cesantías.
La crisis también golpeó a otros establecimientos del grupo. Hubo 450 desvinculaciones en Esteban Echeverría y 50 en Pilar, mientras que la situación se extendió a Córdoba y Entre Ríos con cierres, suspensiones y nuevos despidos.
En julio, la planta Avex de Río Cuarto dejó de operar, con alrededor de 350 trabajadores involucrados. Posteriormente, la planta Pinazo, ubicada en Pilar, suspendió a la totalidad de su personal, mientras que en Concepción del Uruguay se produjeron cerca de 250 despidos adicionales.
La dimensión de la crisis llevó al Ministerio de Trabajo bonaerense a dictar una conciliación obligatoria por 15 días hábiles y a ordenar la reincorporación de 1.200 trabajadores afectados en los últimos tramos del conflicto. La medida buscó abrir una instancia de negociación entre las empresas, los sindicatos y las autoridades.
El escenario, sin embargo, siguió agravándose mientras avanzaban las gestiones para contener el conflicto. La situación de los trabajadores se convirtió en uno de los principales focos de preocupación, en medio de reclamos por salarios, aguinaldos e indemnizaciones pendientes.
Ahora, el concurso preventivo abre una nueva etapa para Wade SA y podría anticipar un movimiento similar de Granja Tres Arroyos SA. El objetivo será reordenar los pasivos y negociar con los acreedores bajo supervisión judicial para intentar evitar una eventual quiebra.
Con una deuda estimada en US$350,9 millones, el fracaso de la reestructuración privada y cerca de 1.730 trabajadores desvinculados desde el inicio de la crisis, el pedido de concurso de una de sus sociedades confirma la profundidad del deterioro del gigante avícola y anticipa que su principal empresa podría seguir el mismo camino en los próximos días.
