(Por redacción País Productivo) Al tembladeral político y económico que vivió el Gobierno en las últimas dos semanas – que fue aplacado momentaneamente por el explícito y contundente apoyo del Presidente Donald Trump -, se le suma la caída de la economía real y los pobres números que muestra la micro.

Es que ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) publicó el dato de consumo en supermercados que pasó inadvertido ya que todas las miradas estaban posadas en Nueva York y en la reunión que iba a mantener el Presidente Javier Milei con Trump, en la que se iba a definir el salvataje.

Y dicho dato es igual de preocupante que lo que está sucediendo a nivel financiero: por cuarto mes consecutivo el consumo en supermercados cayó en julio respecto al mes anterior, pero en este caso lo hizo por 2,1%, la baja más pronunciada desde diciembre de 2023.

En la comparación interanual, los resultados son exiguos y respunde más a una suerte de recuperación que a una mejora, ya que la base de comparación es demasiado baja: las ventas mejoraron 1% en julio y 3,5% en lo que va del año. Cabe mencionar que 2024 cerró con un desplome del 11%.

Paralelamente, en los autoservicios mayoristas el consumo se contrajo 0,8% versus junio, para anotar la peor marca desde que el Indec inició la serie desestacionalizada, en enero de 2017. Respecto de hace un año también se verificó un declive, en este caso del -6,3%.

En este segmento, solo creció el consumo de carnes y de ropa. Mientras que los peores derrumbes los arrojaron productos de electrónica, artículos de limpieza y lácteos.

En la misma línea, las ventas en shoppings se derrumbaron 9,5% interanual en el séptimo mes del año. Se trató del peor dato desde mayo de 2024.